2010

Chiste de Viernes Chiquito – Fiesta en la Selva

Después del “éxito” de la entrada sobre Sexualidad Natural el león decidió dejarse de mamadas… o tal vez no. Los reunió a todos y les dijo lo que ya todos saben que va a decir:

-¡A ver hijos del sushi! ¡Ya estoy hasta la madre! Soy cachondo por naturaleza y me gusta darle gusto al cuerpo. Pero ya estoy hasta la madre de las leonas. ¡Siempre lo mismo, lo mismo y lo mismo! Por eso he decidido que hoy en la tarde, en cuanto se meta el sol, que comienza la horchata. ¡Todos contra todos sin importar especie, raza o color!

Y dicho así, todos los animales no tuvieron otra que aceptar en silencio con la cabeza. Se acercaba el momento, el sol se juntaba con el horizonte y algunos se relamían los bigotes y otros, los que alcanzaban, se relamían otras partes.

Se llegó la hora, se fue el sol y llegó la oscuridad. ¡¡¡…ingue su!!!

¡Aquello era peor que las fiestas de mi primaria!

Ahí estaba en chinga el chango con la jirafa. Le besaba las nalgas…. Le besaba el cuello… le besaba las nalgas… Le besaba el cuello… pobre cabrón.

¡La hormiga traía en chinga al elefante! Por ahí andaba el conejo con los ojos desorbitados. Un oso con peluca parecía que traía un plumero por allá. ¡¡¡CABROOOÓN!!

Por allá en los matorrales, estaba la víbora hablando sola. Encabronada por que había estado con el burro y para acabarla de chingar, le tocaba con la rana.

-¡Valiendo madre! Pinche rana me cae de la chingada. ¡Toda verde y pendejilla la cabrona!

La rana, sin saberlo llegó toda contentota y, ya húmeda, con la víbora a preguntarle que quien empezaba. La víbora, pensó:

-Ahora si hija de Demetan. Ahora si me vengo (de venganza). Voy a dejar que empiece y cuando sea mi turno… me la chingo (de matarla).

Entonces, le dijo a la rana que empezara. La rana emocionada y buena onda brinco dos veces emocionada. –Claro viborita! Vas a ver que te va a gustar.

Que desenrolla la lengua y que comienza. Parecía niño con paleta! Le chupaba el cuello, las nalgas, las orejas (le valió madre que no tenía nada de eso), la cloaca… de un lado para otro ahí andaba la pinche ranita. Terminó y sudando éxtasis le pregunto a la víbora jadeando:

-¿Te gustó víbora, te gustó? ¿Qué te pareció viborita? ¿Te hago más, así estuvo bien, fui muy ruda?

-tsssssss tssssss tssssss ssssiiiiiii wey ya! Ahora es mi turno.

Y la víbora cabrona y gacha, abrió la boca grande, grande y que se la come completa (a la rana)!!

…pero apenas iba llegando al estómago cuando la víbora se sintió mal. Le remordió la conciencia. –tsssss pobre pendejilla. La neta es que nunca me había hecho alguna mamada (de las de mala onda). Además, estábamos aquí cogiendo a gusto. La voy a regurgitar (vomitar).

GUUUUAAAGHHHHGGGHHHGG!!!!!

Salió la pinche ranita toda llena de baba, amarilla, amarilla de ácido estomacal, con los ojos en blanco, mareada en el suelo, abierta de ancas y con la voz entrecortada de éxtasis, lo único que pudo decir fue:

¡¡PUTA MADRE!! QUE MAMADOTOTOTOTAAAAAAAA!!!!

Cortesía de XTP

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