2010

Fe de Ratas

Quisiera iniciar agradeciendo a los que se tomen un tiempo de su preciada vida para leer y acomplejarse con lo siguiente. Dejé una imagen a propósito nomás por pura maña, a ver si leen.

Tenía tiempo que no escribía algo, incluso cerré mi blog hace como unos dos mil años luz, pero unos días atrás me encontraba leyendo un post de tantos en este blog, uno de los que más visito, y me encontré un comentario con toques de sutileza. A grandes rasgos daba a entender que temas de controversia o discusión sin sentido se postean sólo en fines de semana o en los puentes laborales, dizque para no afectar en los ánimos y simpatía de la mayoría de los oficinistas asalariados y burócratas mexicanos, mismo gremio que supuestamente representa la mayoría de quienes visitan el blog. O sea, que tenemos oficinistas estudiosos del blog (risas).

Tan pronto pude, intenté aclarar mi duda con uno de los cacas grandes de la página – por así decirlo – y me contestó sin miramientos que no era cierto, incluso le causó gracia. Francamente creo no habría razón de “planear” el devenir de los temas a tratar. Todos sabemos que la información que vemos en la web es “fresca”, el Internet nos da la facilidad de tener noticias de último momento, y con el Twitter ni se diga. Uno es quien decide si ésta herramienta informativa es mala o buena… lamento decirle, mi estimado compañero y lector, que usted es quien le otorga el adjetivo a la información cuando se hace conciente de ella, cada quien sabe qué toma y qué deja para saberse afectado o beneficiado.

Es ahí cuando me remonto a citar el ya famoso “Hazme el chingado favor”, cuando creemos – incluyéndome – que el hecho de manejar absolutos distantes, como “bueno” o “malo”, “feo” o “bonito” no es algo que dicte la moral o las costumbres, es asunto de cada individuo y no hay porqué comportarse a la defensiva, sentirse oprimidos o limitados. Para gustos se inventaron géneros, y si no le gusta el mariachi, mi amigo, pues circule y sea feliz con su reggaeton. No se dan cuenta que cuando “juzgamos”, “culpamos” y “acusamos” estamos practicando otro ejercicio de lo mismo y no dejamos ser a los demás.

Un ejemplo que muchos entenderán son los llamados “trolls”; sabemos que existen y no nada más en un blog, sino en muchos otros, así como sabemos que hay vida en otros planetas (quizá no vida inteligente o más evolucionada, pero la hay en microbios y otras formas más sencillas, inclusive no es descabellado pensar en seres superiores a la raza humana).

¿Pero qué son los “trolls” en el medio bloguero? Según Wikipedia y a mi entendimiento, “… los usuarios que realizan muchas funciones útiles pero controvertidas son con frecuencia juzgados como trolls y, en tales casos, pueden estar en realidad beneficiando el foro en el que participan. Por ejemplo, la presencia de un ultraderechista, descrito como troll, puede permitir que un lector conservador se sienta más cómodo expresando sus puntos de vista, que parecerán muy moderados en contraste…”; es decir, es un mal necesario. Creo que hasta cierto punto son un síntoma de salud del blog en su manera básica de la interactividad de los usuarios. En otras palabras, son como aquél Yakult que le dan a los morritos para evitar problemas estomacales y diarreas.

Más curioso aún, se dice y reconoce que en un principio cada uno fue troll, y a la fecha “trollean” – hasta lo volvimos verbo, ¡HECF! – quizá no con tan frecuencia, pero así adoptamos una posición poco a poco aceptable para los demás y entramos al juego de la interactividad del blog, su principal función social.

¿Y todo eso qué tiene que ver con lo siguiente? Bien, que quede claro que no he descifrado nada, sólo es cuestión de observación; los trolls “representan” ese lado oscuro de los usuarios, y los “demás” el lado de la fuerza usando la analogía de Star Wars. ¿Porqué no se usó mejor la palabra “Sith” en lugar de “troll”?… diría Doña Chonita, esa es otra historia.

Ahora que entendemos que los trolls son “malos”, también está claro que no son del diablo, ni están poseídos aunque algunos así lo parezcan. Quizá otros atinen al decir que son chavos, personas inmaduras y que a toda madre hablan de “aprovechar el tiempo”. Si nos vemos en esa línea divisoria, el resto forma parte del lado de los Jedi, de la fuerza que representaría a los “buenos”. Honestamente ni me considero católico, ni de los Hare Krishna – de hecho hasta tengo mis episodios emo, a mucha honra –, sólo me estoy cierto en que soy responsable de mis acciones y de mis decisiones, con cierta capacidad de influir en los demás sobre lo que considero correcto e incorrecto, y ese es nuestro don y nuestra cruz. ¿Cuántas cosas malas ha hecho y deshecho la humanidad y sus pueblos para darse cuenta de sus errores? Sinceramente podemos perder la cuenta porque todos los días muchos cometen más de un error.

En lo más probable por escribir esto veo un escenario lleno de tomatazos, ¿y qué?, los que desperdician sus recursos son uds., no yo… al contrario, haría una tomatina muy chida. Lo que sí es que razono y nos hace falta terminar nuestra evolución, es absurdo creer que el homo-sapiens-sapiens es el último eslabón, para mi sería el “homo-concienciapiens-sapiens” o algo así.

El diccionario LAROUSSE dice en el concepto “Evolución: f. 1. Cambio progresivo. 2. BIOL. Serie de transformaciones sucesivas de los seres vivos.” No habla ni de vigencia, ni de límites. La evolución es un término que habla de un sólo organismo, y este es “el ser”, según Platón: el ser es el universo, el ser es el alfa y omega, bueno y malo; es Dios y es el infinito; y el ser es lo único que evoluciona, porque todo y todos hacen parte del ser. Hasta los diez mandamientos pasaron de ser esculpidos en piedra a un sofisticado papel y pensamiento que regula nuestras actividades conscientes.

Nada recorre el proceso evolutivo aisladamente, o sin la directa asistencia del resto del ser porque todo influye. De manera que, cuando se comienza a creer que existe una élite todopoderosa que elije entre el bien y el mal, una mano “invisible” escondida que lleva al planeta a la destrucción total, cuando se piensa que “el fin” está cerca, hasta un Apocalipsis atómico, y cuando se piensa que los seres humanos, como especie, están condenados, no son “ellos”, sino tú y cada persona quién ha hecho de eso un futuro posible y por una muy buena razón: tú y yo somos parte del SER y estamos evolucionando; semos parte del internet que también evoluciona (hay también anécdotas de quien ha venido amenazante a querer hackear el blog con sus superpoderes y no lo ha logrado).

Así como nosotros podemos evolucionar en muchas maneras, sea como profesionista, padres, hijos, amigos, prójimo o ser humano, la esfera que quieran, este blog también lo hace no sólo en su tecnología y medios, sino en su contenido. Muchos de nosotros nos hemos llevado gratas sorpresas y conservamos las enseñanzas y otras idioteces. Entonces, deja de culpar a todos y a todo lo demás, deja de infundir pánico sobre una “tiranía global” o una catástrofe mundial y concéntrate, mi chato: el mundo está tratando de decirte algo, te está diciendo lo que está mal en ti y cómo puedes transformarlo. Observemos las pruebas y usemos el sentido común, háganme ese chingado favor.

No tengo ninguna afiliación con la dichosa religión de “Star Wars”, ni con alguna otra, pero como en todas las creencias hay cosas rescatables y les dejo con un serio mensaje: “La manera Jedi está en siempre buscar otro camino”… o como diría Gandhi: “No hay caminos para la paz, la paz es el camino”.

Para los creacionistas: “No busques afuera, date la vuelta y explora tu Ser, porque en el ser interior yace la verdad” – San Agustín.

Para los teólogos: “En cada religión mayor hay referencias al “guía interno” en sus enseñanzas: el Espíritu Crístico, el Atman, el Dios interno” – Christine M. Comstock.

Y para terminar, vuelvo a agradecer a los que se tomaron un tiempo de sus preciadas vidas y por los comentarios que nutren al blog.

Mis mejores deseos pa’todos.

Hazme el chingado favor!

Cortesía de PoPe Potro

labanda.jpg

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
381 Comentarios en “Fe de Ratas”