En el local de un amigo me encontré con esta foto. Al leer el letrero, lo primero que pensé fue el ya clásico (y necesario) “HAZME EL RECHINGADO FAVOR”, pero después, y ya reflexionando dije (grité): “ENTONCES, ¿PARA DÓNDE CHINGADOS ME HAGO?”.

Cortesía de Patancito
