2010

¿Que estamos festejando?

Para festejar de una vez el bicentenario:

Gente libre, recuerden: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde. Nosotros estamos en camino a de perderla, el Destino nos ha llamado mexicanos, pero ahora tenemos que merecer ese nombre.

Siendo Mexicanos, compartimos un espíritu, una esencia que nos ata a las necesidades de todos. A nuestra comunidad, a nuestra historia, a nosotros mismos.

Siendo nuestra historia una huella indeleble sobre cada uno, nuestro presente esta sostenido sobre hombres y mujeres que ofrendaron su vida por un ideal que sigue siendo la piedra angular de todo, La libertad.

Las interpretaciones de cada suceso, han dado origen, a la creación de una realidad que fluctúa entre cada individuo. Una relación que nos debate sobre nuestros orígenes.
Encaramos una época que lleva un profundo significado. Mas no obstante nuestras acciones le han otorgado un significado decadente: santificación de caudillos y la esencia de una identidad apócrifa, construida sobre una falsa memoria.

Siendo herederos del antiguo régimen, a todos se nos ha inculcado la idea de celebrar las batallas, fechas y caudillos oficiales, Mentiras políticas instaladas casi constitucionalmente, que limitan nuestro espacio histórico. El movimiento de la comunidad frente a las distintas representaciones, crea un montaje, una mentira colectiva dando a luz un ideal puramente aprendido y que seguimos, como autómatas festejando sin cuestionarlo.

Hemos adorado al ídolo, al caudillo en su pedestal de mármol, como una imagen inamovible, omnipresente y perpetua. Esta continua adoración nos integra al ideario común e incuestionable.

Hidalgo, Villa, Zapata, Morelos entre otros muchos forman parte del vocabulario nacional. Que al dejarnos extasiados y contagiados del nacionalismo propio de la ocasión, más que contribuir a la conciencia colectiva la reducen a una frase: viva México cabrones.

Siendo coparticipes de la mentira, nos han atado al suelo, se nos ha enseñado a no tener una visión nacional y mucho menos internacional, somos controlados sutilmente por nuestras propias costumbres, que adaptándose a la viva contemporánea ya han perdido su significado, abriendo un nuevo mercado en torno a esta fiesta, Hemos cambiado la expresión intelectual por mercancía que nos recuerden que estamos celebrando, un cáncer que carcome los pilares de nuestra sociedad, violan nuestra libertad. La arrancan de esas costumbres y borran toda identificación en nuestra realidad, nos atan las manos, nos cierran los ojos.

Mas ahora es el tiempo del cambio, no podemos decepcionarnos con nuestra cruda realidad, debemos replantearnos que nos han traído todos los acontecimientos históricos, que trajeron las diversas ideologías revolucionarias, que trajeron los diferentes personajes que tomaron partida en la lucha independentista. No existirá una sentido de lo que hacemos, si no hay una búsqueda primero, la lucha contra la mentira constitucional, debe ser la pauta para marcar un cambio a la estructura social e ideológica que solo así nos dará una conciencia política e integral, que reúna a todos los estratos sociales, que verdaderamente otorgue voz, que otorgue educación que otorgue un futuro mejor

Hay que despojarnos de las ataduras, No hemos podido organizar un mundo para nosotros, nos sentimos extraños en el mundo que hemos creado, es una señal de que estamos hartos, Ya no nos preocupa por que nacemos mexicanos, mucho menos por qué morimos siéndolo, debemos tener esperanza en nosotros, recobrar conciencia y compromiso por fin volver a ser nuestra propia historia, ya no una sombra en ella, por fin poder preguntarnos sin temor ¿Que estamos celebramos?

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Adolfo De la Riada

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