Los últimos días del régimen de Estado neoliberal —esto desde la perspectiva de los más de 20 años que lleva de vigencia— transcurrirán de aquí al 2012 sobre los 2 ejes que son la causa de su propia destrucción: su sistema político «de los despojos», y su política económica «monopólico-rentista».
El reciente nombramiento de Calderón para apenas «cubrir» el despojo que queda de la Secretaría de Gobernación, descubre el patrón decadente e inepto que se comenzó a seguir desde los anuncios de «un gabinetazo» por parte de Fox y el PAN en el 2000.
Los meses de la transición de Fox se llenaron mediáticamente con el dicho gabinetazo, en lugar de hablar de los temas focales que atañen a cualquier transformación política en el mundo, y lo que se vió fue el criterio caricaturezco o de videojuego «The Sims» o «Tycoon» en cuanto al perfil requerido para ser un Secretario de Estado.
La amenaza foxista de convertir al Estado en empresa privada se hizo realidad, y así comenzaron las públicas chapuzas de antología: que el dizque rey del tomate se hacía rey, digo, que se hacía secretario de agricultura y ganadería.
El resultado 10 años después, es que la producción agropecuaria mexicana pasa por el peor momento de su historia, manteniéndose en México un déficit de rubro alimentario que ya es abrumador. El país importa muchos más productos de los que produce, y esto sin justificación material geográfica, pues México tiene condiciones reales para ser una de las potencias productoras del mundo (como de hecho lo fue, hace 50 años).
Los políticos —si así se les puede llamar a esos individuos, en agravio a la etimología griega de «politeia»— neoliberales jamás comprendieron que la República Mexicana no puede ser «México S.A.», y que los lineamientos racionales que rigen la empresa privada son, por sus principios, distintos de los constitutivos del Estado.
Querer manejar una empresa privada como Estado, o un Estado como empresa privada, es lo mismo que buscar ganar la carrera de los 100 metros planos haciendo uso de una técnica propia del maratón.
La consecuencia directa, por ejemplo, del nefasto nombramiento foxista del «rey del tomate» es que dicho rey —lógicamente— gobernó para «su reino», y resulta que hoy día la realidad es que cuando menos un 50% de los recursos totales que el país destina a la producción agropecuaria están literalmente capturados bajo un esquema de corruptelas políticas, mismo que reporta producciones inexistentes a cambio de recursos reales.
Eso no lo afirmo yo, sino especialistas que éste año han hablado del tema ante comisiones del Congreso de la Unión. Tema que se ha suscitado con motivo del aparente enigma de las políticas públicas en México: siendo uno de los 5 países del continente con mayores recursos millonarios destinados para el sector, resulta que es uno de los 5 con menos producción. Además de que la nefasta tendencia continúa en aumento.
Obviamente cualquiera supone que el «hoyo negro de la corrupción» es el que absorbe esos cósmicos recursos, pero dichos especialistas precisamente han expuesto las áreas específicas de defraudación al Estado.
Defraudación misma que se viene sucediendo con la absoluta complacencia del «comité neoliberal de gobierno», antes foxista y ahora calderonista.
Las chapuzas foxistas se tornaron con Calderón «en chapuzón», y así comenzamos a ver nombramientos de gobierno inéditos: resulta que un principal operador político-financiero de Calderón entonces desconocido, de nombre Juan Camilo Mouriño, salta de la nada a ser Secretario de Gobernación vía fast-track.
—Desde entonces, cada nombramiento visiblemente estúpido, se ha convertido en otro notoriamente escandaloso.
La diferencia específica de Calderón con Fox es que el esposo de Marta sostenía el ignorante criterio dicho de la empresa privada en la administración pública, en tanto que Calderón lo desechó a favor de un criterio netamente pragmático: el de la operación política subordinada.
El «don-nadie-rismo» que priva en las decisiones de Calderón, consistente en nombrar a cualquier don-nadie para una Secretaría de Estado, para la cual no tiene ninguna preparación ni antecedentes racionalmente válidos, está basado en la planeación de que en lugar de nombrar a personas idóneas y capacitadas para los prominentes puestos, que es el requisito esencial para el éxito de una Administración, es mejor usar dichos puestos para formar subordinados que por su obvia ineptitud no tengan más alternativa que desempeñarse como absolutamente ciegos peones del régimen.
Por ejemplo: la designación de Lujambio en la SEP para complacer a la «accionista mayoritaria» del gobierno de Calderón, Elba Esther Gordillo, considerando que Lujambio no tiene autoridad para decidir nada por sí mismo.
El único problema es que el «don-nadie-rismo» está llevando al país a la ruina total. Y además que la corrupción pública desatada en las Secretarías es de proporciones inéditas, aún para México.
PREGUNTA: ¿Qué castigo mereció la demostrada corrupción del ex – Secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez?
RESPUESTA: Mereció —gracias a su actuación corrupta— ser nombrado Director de la Bolsa Mexicana de Valores.
—Si así son los «castigos» de la administración neoliberal, pues cómo serán los premios. . .
Y ahora resulta que don Molinar «el guardián ABC» Horcasitas es el nuevo Secretario, quien a su vez mandó a secretario particular suyo de nombre «Mony de Swaan» (sic) a presidir la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL).
La enorme corrupción calderonista lo ha llevado a abolir de hecho dos básicas autonomías de la Administración Pública federal, colocando así a Agustín Carstens en el Banco de México y «a Mony» en la COFETEL.
El objetivo de las conspiraciones calderonistas contra las autonomías de la Administración Pública de fondo, lo que ha sido eje central de sus despojos de gobierno, es el de consolidar el secuestro a México por parte de los monopolios del país.
Son las 10 empresas sostenedoras del régimen neoliberal las únicas beneficiarias de tales despojos contra la Administración Pública en México, y esto en contra del pueblo en general.
Gracias al neoliberalismo es que la propiedad del alimento básico del maíz quedó en manos de «el maseco», cuyas especulaciones provocaban recientemente que Calderón —ante el disparado precio de la tortilla— suspendiera «temporalmente» el monopolio de MASECA, permitiendo —reitero, «temporalmente»— la importación irrestricta de harina de maíz de EE.UU.
Prácticamente cada rubro de la vida tiene —bajo el plan calderonista de gobierno— una empresa monopólica de referente: lo mismo el maíz, que el PAN (gracias al monopolio alimentario y político de la familia Servitje, de la BIMBO), que el sistema bancario con la acordada primacía de Banamex (donde, no obstante, también se benefician los otros 2 bancos que cobran las tasas de interés y comisiones más altas del mundo: BBVA dueño de Bancomer, y HSBC) o que el cemento con CEMEX.
Y ni se diga la agresiva política monopólica en medios de comunicación, cuyo objetivo es que todos los medios en sentido físico —de infraestructura—, o programáticos —como productores de contenidos—, queden en manos de Televisa.
—Monopolios, corrupción y crisis son las herencias del salinismo y sus sirvientes, para la saqueada Nación mexicana.
A la ya copada oferta ficticia de medios de comunicación en México, Televisa ha añadido recientemente dos ficticias opciones más, a saber: Efekto TV y el canal local de cable.
Todo para asegurarse el más totalitario de los controles mediáticos de cara a las elecciones de 2012.
Es curioso confirmar que «lo suyo» para Televisa no es el éxito de medios, sino el control político, pues sólo bajo esa directriz de empresa se explica la censura que aplicaron tanto a Carmen Aristegui por radio, como al «Cristal con que se mira» de Víctor Trujillo, que cometió el «error» trascendental de haber incluido a un periodista de La Jornada entre sus invitados para con ello garantizar un pluralidad democrática. Pues grave error, porque Televisa detesta la pluralidad democrática.
—Sólo le apetece la pluralidad palerística, como la de José Cárdenas con Leo Zuckermann, con Jorge Castañeda, con Mayer Serra. . .
El rating no es lo suyo, porque renuncian a grandes ratings en favor del esquema de mantener personalidades opacas y antipáticas, como López Dóriga, Denise Maerker y Carlos Marín, director del «Diario Oficial» de la Federación, Milenio Diario.
Por supuesto que el último de los monopolios en querer acapararse es el político, con las falsas opciones políticas representadas respectivamente por las corrientes prianista y panrredista de gobierno.
La estrategia se basa en la estratagema psicológica de los padres de todo monopolio mundial, de los Estados Unidos —orgullosa sede mundial de la «legalmente constituida» empresa Microsoft— consistente en inducir a la población general a creer que escogen algo, cuando en realidad no eligen nada distinto, como si «escoges» entre Coca o Pepsi. . . en realidad se elige lo mismo en el ámbito del consumismo.
Y Coca o Pepsi con esteroides son sus propios partidos políticos, el «demócrata» (sic) y el «republicano» (súper sic) los cuales han servido por más de un siglo para disuadir a la población de que ellos viven bajo un gobierno pluripartidista y democrático, lo que parece no serlo, a juzgar por la enorme similitud de la administración Bush con la de Obama, quien sin embargo jura ser diferente. . . ¿y entonces por qué continúa con idénticos planes bélicos y guerreristas anunciados literalmente por Bush? ¿Por qué sigue contra los «ejes del mal» Irak, Irán y Corea del Norte, salvo por la diferencia de no llamarlos con ese nombre?
Hazme el Chingado Favor!!
Cortesía de El Inge
