2010

Adopciones ¿Donde ésta el quid?

La Corte ha dicho lo que ya se esperaba, la reforma al Código Civil del Distrito Federal no es inconstitucional.

La citada reforma habla del sistema de adopción en ese Distrito-Estado, la adopción en el matrimonio, sin embargo el matrimonio ha perdido su esencia filológica –al menos ahí-, ya no se trata pues de la unión entre un hombre y una mujer, no, sabemos todos que matrimonio es la unión ante la ley, de un pareja, así lisa y llanamente, varón y varón o mujer con mujer, también es matrimonio. Al hablar de la adopción en el matrimonio, implícitamente se habla de la posibilidad de adopción entre parejas homosexuales. Los argumentos para decir que dicha ley no se declarara inconstitucional, es sencillamente que la constitución no prohíbe o inhibe dicha adopción. Es más, actualmente homosexuales solteros pueden adoptar, sencillamente porque nadie les pregunta su preferencia sexual.

Este nuevo hecho me trae a la mente un post que publiqué hace unos ayeres, en él, palabras mas palabras menos, dije que nuestra sociedad no esta preparada intelectualmente para ver una familia distinta a la tradicional.

En efecto, nuestra idiosincrasia no nos da para mas, la nariz es un estorbo grande cuando uno quiere mirar mas allá, en estos tiempos no dicen “mira allá va un jotito” y volteamos a verlo, llenos de morbo, como si un homosexual fuese novedad, creo que un delfín caminando tendría menos publico que una pareja de homosexuales besándose en publico.

Nuestro intelecto, lleno de prejuicios nos da para concluir que mas valdría un niño solo que adoptado por homosexuales. Nuestro intelecto no nos da para educar a nuestros hijos y enseñarles a ser tolerantes. No señor, nosotros le decimos “no seas marica” o “pareces machorra”, enseñándoles que el ser “marica” o “machorra” es motivo de burla mofa, vituperio y escarnio, todo esto de manera impune.

Ser heterosexual es tener un salvoconducto que te autoriza a denigrar a los que no lo sean. ¡Aprende eso mijo¡.

Me incluyo, claro que si, yo no estoy preparado, no soy el paradigma de “open mind”, tengo prejuicios y los reconozco, creo que es un paso, trato de evitarlos, creo que es otro paso.

Así, si nuestra sociedad permite que se lacere a la comunidad homosexual, y eso lo que le enseñamos a nuestros hijos, ellos, lamentablemente, actuaran conforme a nuestro ejemplo, denostando y humillando a quienes tengan como padres a personas del mismo sexo. A estas alturas mi desacuerdo viene valiendo sombrilla, ya esta hecho. Dimos un paso adelante, no lo sabremos. Ni es tiempo de discutir lo retrograda que soy y lo progresista que ustedes son.

Creo que la preferencia sexual no te hace ser mejor o peor persona, por lo tanto no te hace ni mejor ni peor padre. Abusos los hay y los ha habido siempre. Sin importar si el parentesco es por sangre o por afinidad. El maltrato infantil ha sido una constante en “la educación” de nuestros hijos, así que no me vengan con pavadas que es por eso que se oponen a la adopción entre parejas homosexuales, que los abusos que les achacan a estos, los heterosexuales también los han cometido con igual o peor salvajismo.

El quid no reside precisamente en decir si las parejas homosexuales pueden o no adoptar. Sino en los mecanismos establecidos para que cualquier persona pueda adoptar. Esos mecanismos ¿son suficientes para garantizar el pleno desarrollo del niño? ¿El DIF realmente hace un estudio en el que el interés superior es el niño?

La primera dama es la encargada del DIF, así que en primer termino el titular de esa dependencia debe de ser alguien con experiencia en el tema, no alguien improvisado y designado por el titular del ejecutivo, así mismo se deben de establecer mecanismos de control, antes y después de dar en adopción a un niño, investigaciones de conducta y del entorno en que viven, que permitan concluir que el (los) adoptante (s) son capaces de educar a un niño, garantizando un desarrollo del menor. Dichos mecanismos de control obviamente aplicarían para toda persona candidata a adoptar.

Así pues, si la Corte estableció, como debía ser, que la ley no es inconstitucional, y que además cumplió con todo el proceso legislativo que la constitución señala. Lo único que resta es exigir un verdadero control en el sistema de adopciones. Una reforma legal que implique adiciones a los Códigos, Civil, Familiar, y Penal, en los que se establezcan los procesos de adopción y por que no, sanciones de pérdida de la patria potestad y/o penales a quienes cometan conductas en contra de los menores.

Ojala un rayo de intelecto nos ilumine a todos, y seamos en verdad tolerantes. Ahora es cuando hay que demostrar esa verdadera acción bicentenaria.

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