2010

Ya mero llegamos

Primero se determina el lugar donde se encenderá la fogata, se busca un lugar estable donde se pueda hacer un corralito y se colocan piedras alrededor. Se busca leña seca, es importante que la leña este bien seca pues la leña húmeda no sirve. La leña se acumula en pila en el corralito y disimuladamente se deja caer un fósforo sobre unas cuantas ramitas secas.

Las mujeres se preocupan porque el fuego las pone nerviosas, la cabaña que está cerca del fuego. Los hombres prometen mantener el fuego bajo control, pero soplan mas aire y agregan mas leña mientras la mujeres nerviosas se retraen a la cabaña.

El fuego crece y la hoguera se hace grande, las mujeres protestan y gritan desesperadas pero se tranquilizan al ver que los hombres hacen algo, ellos han prometido apagar el fuego. Los hombres llegan con unas cubetas, las mujeres se sienten aliviadas hasta que descubre que las cubetas están llenas de gasolina. Los hombres vierten la gasolina en la hoguera que inflama la gasolina rápidamente, las mujeres gritan histéricas , se encierran en su cabaña y le piden a los hombres que las protejan y no las dejen salir hasta que el fuego este bajo control.

Los hombres ríen, beben cerveza y hacen lo que quieren mientras las mujeres asustadas miran por un pequeño agujero la hoguera.

Ya mero llegamos, palabras fuera de control y toque de queda empiezan a sonar en nuestro vocabulario. Lo que las mujeres ignoran es que la hoguera nunca ha estado fuera de control y que los hombres la utilizan para atemorizarlas y controlarlas.

Los 72 indocumentados asesinados en San Fernando, Tamaulipas, iban en un camión rumbo a Estados Unidos cuando, entre el sábado y el domingo pasado, fueron interceptados por un convoy de zetas .

Varias camionetas, según el relato del único sobreviviente de lo que es —hasta ahora— la peor masacre en la ola de violencia por parte del crimen organizado, le cerraron el paso al vehículo en el que viajaban las víctimas y los hicieron bajar de él. Les advirtieron que eran Los Zetas.

Uno a uno, los 58 hombres y 14 mujeres, entre ellos menores de edad, fueron colocados contra la pared dentro de una bodega del rancho, señalan las primeras investigaciones. Luego, se les obligó a quedarse con la cabeza agachada y fueron fusilados con ráfagas de armas de alto poder. Al final, los asesinos remataron con el tiro de gracia a cada una de sus víctimas.

Eventualmente las mujeres se acostumbran, hace mucho que no ven el sol y así hacinadas se vuelven inmunes al calor de la hoguera, se insensibilizan, ve una telenovela, ven el futbol, duermen y sueñan con El Chicharito Hernandez… la hoguera arde, todo esta bajo control.

Enlace: http://www.eluniversal.com.mx/primera/35447.html

Cortesía de Luz y Oscuridad

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