Quién no ha estado lo suficientemente de mal humor como para “mandar a la chingada” a quien da lata. A veces con razón, otras veces no buscamos quien no la hizo sino quien no la pague.
Ignorar a la persona es una forma muy cabrona de mandar a alguien a la chingada, Recuerdo cuando estaba morrito, hacía berrinche y mis padres sencillamente hacían como si yo no estuviera ahí.
Esa lección me sirvió y a veces la aplicó, mi princesa quiere cambiar de guardarropa, hago como que no escucho, mi suegro me dice de mejoras a la casa, hago como que no lo escucho, mi jefe me dice que trabaje mas y mejor, hago como que no lo escucho, mi mamá dice que soy mal hijo, hago como que no la escucho. A veces funciona a veces no, pero si les soy sincero, nunca, jamás, mandaría a la chingada a una persona armada, bueno una vez ignore a un policía, pero no cuenta como persona.
