2010

Los mercados sobre ruedas

Éste es otro foco rojo y termómetro de la siniestrada economía popular. Los mercados sobre ruedas fueron en su creación justificados socialmente como una alternativa de alivio a la economía popular y de paso a las influyentes cadenas comerciales con precios inaccesibles, con costos muy elevados por una mercadotecnia de medias verdades y mentiras.

Cadenas que a pesar de sus economías por el enorme volumen que manejan, se preveía modularan sus voraces apetitos de ganancias. Se pensó en eso pero la idea de equilibrio económico se traicionó por sus creadores y “defensores.”

El consumidor, el comerciante en pequeño, eje de este proyecto comercial está preso de un sistema rudimentario, que se corrompió concentrando beneficios a la “tradicional” cúpula, en detrimento primero de los comerciantes que desde las tres de la mañana se preparan para abrir sus negocios y al final de la jornada rendirles tributo a los traficantes de permisos vinculados al poder y las autoridades.

Este fenómeno se ha desbordado al grado de que las autoridades en colusión con los grupos de dirigentes, han distorsionado el sentido original de “abaratar la vida”, y se mantienen empeñados en colapsar la calidad de vida del consumidor, el otro efecto colateral.

Esquilman a vendedores con cuotas arbitrarias, desproporcionadas que concentran beneficios en los dirigentes y las autoridades. Mientras la autoridad de reglamentos se “coordina” con ¡Hazme el chingado favor! los policías para exigir pago de “seguridad” derecho de piso, protección.

Pero si la modestia del establecimiento o la decisión del vendedor en la calle no lo permite o quiere pagar por “la nada”, inmediatamente estos guardias de tolete, se comunican con el departamento reglamentos y decomisan la mercancía o los expulsan.

En este asunto existen otras aristas, muchos de los vecinos no están de acuerdo con el hecho de que se instalen estos negocios de fritangas, chicharrones, plantas, música, muebles, ropa usada, herramientas, películas piratas, tilicheros, frutas y verduras frente a su casa. Las reacciones violentas de vecinos hartos –que han costado vidas–, que por sorpresa, sin mediar un consenso, arriban o invaden la vía pública cientos de negocios a sus banquetas.

La improvisación y expansión de los mercados por varias colonias crea problemas de salud e higiene, circulación en el transporte, de estacionamientos, de espacios adecuados, de seguridad en los peatones, de bloqueo de las calles para una emergencia de ambulancias y bomberos y devaluación de la zona, peligrosidad y aglomeraciones.

¿Qué hacen y qué planes tienen las autoridades de reglamentos, los delegados, los regidores y el cabildo ante estos problemas serios?…SOLO HACERSE PENDEJOS..

Lo que está detrás de este fenómeno social, económico y político de los mercados sobre ruedas es un enorme negocio. No pasa nada porque las autoridades y los dirigentes están contentos e hinchados de dinero, también los partidos políticos que los arropan y obligan a asistir a las concentraciones siempre que es necesario asustar a la “competencia política”. Porque al no participar en los mítines y manifestaciones de las fuerzas vivas a los pequeños comerciantes los castigan duro. Cuidado con faltar a un mitin del PRI, de la CNOP, o del PAN porque llueven sanciones donde duele.

¿Cuánto ganan al día un comerciante, el grupo de reglamentos y un líder de locatarios? ¿A dónde va ese dinero? ¿Cómo se reparte arriba y abajo? Pero sobre todo: ¿En qué medida y urgencia estos mercados se deben reprogramar, regular y transparentar su costo social y económico? ¿Qué proyectos rectificadores se derivan de esta grave y costosa distorsión de la distribución a la clase menesterosa que es la mayoría de su mercado?

¿Qué grado de nutrición, higiene y salud pueden tener estos mercados que ofrecen alimentos en la calle?

¿Qué opinión tienen la Secretaría de Salubridad, las escuelas de medicina de las universidades y los Colegios Médicos? ¿Por qué el silencio de las autoridades? ¿Y los diputados? ¡Hazme el chingado favor!

Los mercados sobre ruedas crecen aceleradamente. ¿Cuál es su futuro? ¿La ciudad será un gran mercado sobre ruedas? ¿Y los ciudadanos que construyen una vivienda, pagan el pavimento, la banqueta, el cerco donde cuelgan sus mercancías, pagan el concreto, el predial, el alumbrado, la limpieza de las calles, están pintados?

Al otro lado del mostrador están los vecinos enfurecidos porque los mercados llegan tres días a la semana en su calle. ¿Cómo evitar enfrentamientos y conciliar intereses legítimos de comerciantes y consumidores?

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de eltibiritabara

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