2010

Uy, ahí viene el coco…

Si acostumbran ver la televisión se habrán dado cuenta que, a menos de dos años de las elecciones del 2012, ya empiezan a usar este medio para lo mismo que lo utilizaron antes del 2006: tirarse mierda entre todos, decir puras pinches mentiras y llamar “loco peligroso” a Andrés Manuel López Obrador.

Siempre he tenido –bueno, no siempre- un par de dudas. La primera de ellas es: ¿por qué si AMLO está loquito, le tienen tanto miedo? Será que a mí de niño me enseñaron a sacarles la vuelta a los loquitos. Muchas veces, la mejor forma de sacarles la vuelta, es darles por su lado, seguirles la corriente, pues, si están locos, solitos se irán de nalgas. Cuando un loco te preocupa, es porque en verdad no está tan loco. O el loco es otro.

Mi otra duda es: Si AMLO era un peligro para la nación, ¿qué viene siendo el gobierno de Felipe Calderón? Sí, yo sé que le está haciendo frente a un problema al que no se enfrentó antes; la cosa es: ¿será la manera adecuada?, ¿contra qué están luchando?, ¿habrá algún ganador?, ¿se solucionarán los problemas que tiene agonizando al país?

Cavilaba sobre estas preguntas mientras caminaba por el centro de la ciudad, después de una entrevista de trabajo y un vaso de trocitos de piña con chile (atasco), cuando las prominentes pechugas (agarro) de una actriz cualquiera me detuvieron en seco frente a una revistería. Hojeé la revista con la foto de la chichona en portada y, para no sentirme tan mal, compré una Proceso atrasada, el Chamuco y la National Geographic. La primera que leí llegando a mi casa, fue la Proceso.

La periodista Denise Dresser vino a responder con su excelente columna mis dudas (es la revista Proceso No. 1771, con fecha del 10 de octubre de este año). Les dejo un fragmento de su escrito, titulado: “El Miedo Necesario”.

¿Qué es y ha sido más peligroso para México, López Obrador o un sistema socioeconómico que concentra la riqueza y no quiere distribuirla de manera más justa? ¿López Obrador o élites políticas, sociales y empresariales satisfechas con las tajadas que se sirven? ¿López Obrador o partidos políticos que no representan a la población ni rinden cuentas ante ella? ¿López Obrador o la corrupción política que corroe la confianza en las instituciones? ¿López Obrador o políticos sentados en largas mesas con manteles de fieltro que llegan a grandes acuerdos para que poco cambie? El odio feroz a AMLO ata a su crítico principal –Felipe Calderón-a un adversario falso. El verdadero peligro para México no es un hombre, sino la resistencia de tantos a compartir el país y gobernarlo mejor. Y el miedo necesario que los mexicanos deberían compartir es la posibilidad de que México siga siendo así.

No es que yo crea en AMLO, pero creo en todo lo demás.

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