2010

Politica del engaño

Sin atender estas recomendaciones y de forma por demás grosera, se aprobó el aumento del sueldo del presidente a 274 mil 80 pesos, lo que significa un aumento del 24.2 % respecto a lo que ganaba en 2010, pasándose por el arco del triunfo la especificación legal que prohíbe el incremento de estas percepciones, según denunció el diputado Mario D´Consanzo del PT.

Es decir que para el 2011, Felipe Calderón percibirá un poco más de los 3 MILLONES 200 mil pesos de sueldo, contrastando con el salario mínimo de una persona de la clasificada como trabajador en Zona C con salario de 54 pesos 47 centavos diarios, o sea un sueldo mensual de 1,634 pesos con 10 centavos, mismo que arroja un total anual de $ 19, 609.20 ¡¡¡MENOS DE VEINTE MIL PESOS AL AÑO!!!

Además, el Presidente no paga renta, ni luz, ni teléfono, ni transportes pues tiene auto y chofer, servidumbre, secretarios y pensión vitalicia sin recorte de prestaciones, ¿Verdad que hay diferencia?

Es hora de hacer recortes y eliminar a quienes se sustentan de la política del engaño. Por ejemplo: la inútil Cámara de Senadores.

Hay que eliminar al Senado que no sirve para nada, Noruega, Suecia y Dinamarca no tienen Senado y no pasa nada. Alemania solo tiene 100 y Estados Unidos un Senador por cada Estado. A este respecto los grandes teóricos del derecho internacional y constitucional (Divergir, Mauricio Jellinek, etc.) están de acuerdo en que esta es una Cámara innecesaria, prescindible y en proceso de extinción.

¿Porque tenemos que mantener a esos curulecos ubrevones, chupeteadotes y presupuestívoros, en una Cámara estéril, vacía de contenido y pasada de moda?

¡¡¡FUERA EL SENADO!!!

Eliminar, cuando menos la mitad de los gastos de la familia presidencial y obligarlos a que vivan dentro de la austera medianía, ya que, como empleado de la nación, solo se debería pagar al Presidente, en su función representativa del Estado.

Hay que revisar el sueldo de esos alcaldillos, buenos para nada, que, como el actual de Veracruz, hacen lo que se les viene en gana y dejan sus Ayuntamientos con las arcas vacías, sin entregar cuentas de su gestión a la ciudadanía.

Hay que cambiar las leyes y además exigir CÁRCEL PARA ESTOS LADRONES y obligarlos a que todo el dinero que han robado los políticos y demás fauna “adjunta” y “asesora”, vuelva a las arcas de las comunidades de donde fueron robadas.

Hay que suprimir todos los “vehículos oficiales”. No es posible que México tenga mayor cantidad de coches “oficiales” que los Estados Unidos.

Anular de inmediato todas las tarjetas de crédito “oficiales”, y los boletos de avión de “funcionarios”, diputados, senadores, etc., etc., etc., y obligarlos a que cada uno cubra estos gastos. ¡Si quieren viaja, que se rasquen con sus uñas!.

Poner de patitas en la calle a todos los “empleados de confianza” cuyo merito – por lo regular – consiste en que anduvieron de matraqueros en las campañas políticas. Tenemos “funcionarios” de sobra, para seguir manteniendo a más ubrevones.

Suprimir los teléfonos celulares, y viajes de “comisión al extranjero” de diputados, senadores y cargos públicos en general, que, además de sus sueldo, viáticos y gastos de representación tiene otro tipo de prebendadas y canonjías, como lo demostró la comparecencia del Director de PEMEX que recorre como rey las grandes capitales del mundo para codearse con el “jet set”.

Suprimir a TODOS los diplomáticos, a excepción de un embajador y un cónsul en cada país. No es posible que malgastemos en esto más que Alemania e Inglaterra juntos.

Con eso y con rebajar entre un 25 y 30% de las partidas clasificadas como Presupuesto General del Estado, o sea: transferencias a sindicatos, partidos políticos, fundaciones opacas, sectas religiosas y hasta perros sin uñas, se ahorrarían muchos millones de pesos y no haría falta meter saco a las pensiones y a los servicios médicos y sociales.

Congelar las pensiones es injusto, es desconocer los derechos adquiridos por muchos años de trabajo de los trabajadores, mismos que merecen, por el simple hecho de su edad, mejor trato y más respeto.

Con la mitad del dinero que se ahorraría de tomar estas medidas, se acabaría la crisis de cuajo.

Tiene razón el FMI cuando dice que: un buen plan de ajuste presupuestario podría, incluso, acelerar la actividad económica que requiere el país, pero, desde luego, este no es el plan de la política del engaño.
POR: Silverio Pérez

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Armando y Silverio

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