2010

Ideas Antiguas Vigentes II

Continua la segunda parte de ideas sacadas de Mein Kampf. Se termina de agregar los fragmentos sobre el “parlamentarismo” y salta con el tema (según mi opinión) la defensa de la nación.

En las últimas frases puestas en este post el autor se planta en una línea bien conocida, la beligerante, a su vez congruente con la personalidad que lo caracterizó para la posteridad.

…Dejando a un lado la cuestión de la genialidad de los representantes del pueblo, considérese simplemente el carácter complejo de los problemas pendientes de solución, aparte de los ramos diferentes de actividad en que deben adoptarse decisiones, y se comprenderá entonces la incapacidad de un sistema de gobierno que pone la facultad de la decisión final en manos de una asamblea, de entre cuyos componentes sólo muy pocos poseen los conocimientos y la experiencia requeridas en los asuntos que han de tratarse. Y es así cómo las más importantes medidas en materia económica resultan sometidas a un forum cuyos miembros en sus nueve décimas partes carecen de la preparación necesaria. Lo mismo ocurre con otros problemas, dejando siempre la decisión en manos de una mayoría compuesta de ignorantes e incapaces. De ahí proviene también la ligereza con que frecuentemente estos señores deliberan y resuelven cuestiones que serían motivo de honda reflexión aun para los más esclarecidos talentos. Allí se adoptan medidas de enorme trascendencia para el futuro de un Estado como si no se tratase de los destinos de toda una nacionalidad sino solamente de una partida de naipes, que es lo que resultaría más propio entre tales políticos. Sería naturalmente injusto creer que todo diputado de un Congreso semejante se halla dotado de tan escasa noción de responsabilidad. No. De ningún modo. Pero es el caso que aquel sistema, forzando al individuo a ocuparse de cuestiones que no conoce, lo corrompe paulatinamente. Nadie tiene allí el coraje de decir: “Señores, creo que no entendemos nada de este asunto; yo a lo menos no tengo idea en absoluto”. Esta actitud tampoco modificaría nada porque, aparte de que una prueba tal de sinceridad quedaría totalmente incomprendida, no por un tonto honrado se resignarían los demás a sacrificar su juego.

…El parlamentarismo democrático de hoy no tiende a constituir una asamblea de sabios, sino a reclutar más bien una multitud de nulidades intelectuales, tanto más fáciles de manejar cuanto mayor sea la limitación mental de cada uno de ellos. Sólo así puede hacerse política partidista en el sentido malo de la expresión y sólo así también consiguen los verdaderos agitadores permanecer cautelosamente en la retaguardia, sin que jamás pueda exigirse de ellos una responsabilidad personal. Ninguna medida, por perniciosa que fuese para el país, pesará entonces sobre la conducta de un bribón conocido por todos, sino sobre la de toda una fracción parlamentaria.

…Mi punto de vista personal fue firme desde el primer momento; odiaba profundamente a toda esa caterva de miserables y defraudadores políticos partidistas. Hacía mucho tiempo que veía claramente que la obra de esa camada de individuos no buscaba en realidad el bienestar de la nación, sino simplemente el propósito de llenar sus bolsillos vacíos. Y el hecho de que ellos fuesen capaces de sacrificar a todo el pueblo y si era necesario llevar también a Alemania a la ruina, hizo que los considerase ya desde entonces, maduros para la horca. Ceder ante sus deseos implicaba sacrificar los intereses del pueblo trabajador en provecho de un grupo de timadores, y satisfacerlos, sólo era posible al precio de renunciar a Alemania.

Sobre la defensa de la nación:

… Si por los medios que están al alcance de un gobierno se precipita una nacionalidad en la ruina, entonces la rebelión no sólo es un derecho, sino un deber para cada uno de los hijos de ese pueblo.

… Como todo gobierno, por malo que fuese y aun cuando hubiese traicionado una y mil veces los intereses de una nacionalidad, reclama para sí el deber que tiene de mantener la autoridad del Estado, el instinto de conservación nacional en lucha contra un gobierno semejante tendrá que servirse, para lograr su libertad o su independencia, de las mismas armas que aquel emplea para mantenerse en el mando. Según esto, la lucha será sostenida por medios “legales” mientras el poder que se combate no utilice otros; pero no habrá que vacilar ante el recurso de los medios ilegales si es que el opresor mismo se sirve de ellos.

… Si un pueblo sucumbe en la lucha por los derechos del hombre, es porque al haber sido pesado en la balanza del destino resultó demasiado liviano para tener la suerte de seguir subsistiendo en el mundo terrenal. Porque quién no está dispuesto a luchar por su existencia o no se siente capaz de ello es que ya está predestinado a desaparecer, y esto por la justicia eterna de la Providencia.

… El derecho humano priva sobre el derecho político.

… El mundo no se ha hecho para los pueblos cobardes.

… ¡No se libertan los pueblos por la inacción, sino mediante sacrificios!

… No hay que olvidar que una institución que ya no tiene la decisión firme de defender por todos los medios su estabilidad, ha claudicado prácticamente.

Reitero lo dicho anteriormente: “el hecho de haber sacado el texto solitario y plasmarlo así, es un sesgo de este post, que espero no afecte tanto el sentido del mismo”
Queda al pensamiento y opiniones del honorable público de este sitio.

ACTUALIZACIÓN
Continua la tercera y ultima parte.

Cortesía de RGV

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