2010

Promesa tracionada

La damita Free Tibet nos envía esta colaboración:

Celebración

El 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los Estados se comprometieron a “promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad” y reconocieron que “los seres humanos sólo pueden liberarse del temor y de la miseria, si se crean condiciones en las que todas las personas puedan disfrutar de todos los derechos humanos”.

Promesa traicionada

Hoy, 62 años después, mientras lees este mensaje, aún hay personas encarceladas por sus ideas en 45 países de todo el mundo. En Myanmar hay más de 2.100 personas detenidas por motivos políticos. La promesa de un mundo en el que todas las personas disfrutan de todos los derechos, sigue siendo traicionada por los Gobiernos del mundo. Y nosotros desde nuestra indiferencia y negligencia nos volvemos participes. Hace dos años escribía yo de este mismo tema y citaba el caso de la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, detenida y bajo arresto la mayor parte de los últimos veinte años. Ahora hablamos de el caso de iu Xiaobo, uno de los líderes de las protestas de Tiananmen de 1989. O los casos que hemos conocido en este blog de nuestros propios mexicanos, personas tan iguales a ti a y a mi.

Muchos argumentan que el asunto de derechos humanos no es algo que nos incumba, pero es un tema que nos pertenece por el simple hecho de haber nacido humanos, y es que sólo con determinación, esperanza y acciones conjuntas como únicas armas, seguiremos trabajando cada uno desde nuestras posiciones para que Gobiernos, entidades públicas y privadas respeten los derechos humanos y se comprometan en la defensa de su universalidad, indivisibilidad e interdependencia.

Puedes hacer muchas cosas, protestar, vincularte a organizaciones como http://amnistia.org.mx/, participar, pero lo primordial es conocer nuestros derechos y exigir dignidad y no negociar con ella.

Hoy celebramos un año más de la proclamación de los Derechos Humanos, un años mas de que los Estados reconocieron que el hombre, por el simple hecho de nacer, es acreedor a un sinfín de derechos, así la aportación de la citada damita es muy atinada, muy atinado también reclamar el tortuguisísimo avance de muchas naciones a respetar los derechos humanos, es justo pues, el reclamo hecho a la reticencia de ciertos Estados.

Pero quiero hacer una digresión, justamente recordando el primer artículo de la citada declaración “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”

Se me ocurre entonces que los derechos humanos no son un adorno, una esfera en la que nos encerramos y podemos hacer y deshacer a nuestro antojo. No.

Que tanto respetamos nosotros como personas los Derechos Humanos?

Por ejemplo, el libre transito es un derecho, pero cualquiera que siente que defiende una causa justa se cree con la suficiente autoridad para bloquear una avenida, menoscabando así el derecho a libre transito de muchas otras personas, si el Estado actúa, es represor, y el ciudadano que menoscaba nuestro derecho ¿no es represor?

Si, es justo el reclamo a los Estados, pero también hay que hacerle el reclamo al vecino, al peatón, al conductor, porque al final de cuentas el Estado es manejado por individuos, que un día fueron vecinos, peatones o conductores.

Si como individuos cumpliéramos y nos comportáramos fraternalmente hoy, los individuos que ocupen esos espacios públicos serán los vecinos que si respetan los derechos humanos.

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
74 Comentarios en “Promesa tracionada”