2010

De guadalupanos y cosas peores…

Queobo banda! Hace unos días, con motivo de los festejos a la morenita del Tepeyac, un muy buen amigo hizo una crítica en su blog, digamos lastimosa a los peregrinos guadalupanos. Sorpresa suya y mía fue que le sobraron las mentadas de madre… Si estuvo re bueno, le llamaron intolerante, que ojalá dios lo perdone y el clásico “no sabes lo que dices”. Me declaro atea na más por un lado (el que se me vea), normalmente prefiero abstenerme de dar opiniones teológicas, porque luego mero no falta el legionario de Cristo que se desgarra bien feo las vestiduras, pero esta es la excepción.

Mucha es la gente que pide respeto a las creencias y con toda la razón del mundo, porque si se dan de latigazos con el rosario en su casa, a mi no me afecta en absolutamente nada.

Aaaaaaaaaaaaahhh pero con los pinchis guadalupanos es otra cosa…

Por qué demonios del infierno me piden respeto a sus creencias cuando a mi afectan con sus bonitas “tradiciones”. Porque resulta que el viernes pasado por la mañana, una de las avenidas más importantes de la ciudad de Puebla estaba hasta su madre de tránsito, la razón? Los peregrinos haciendo gala de su inconsciencia, todo en una muestra de “fe”. Y es ahí donde dije un sonoro y encabronado HECHF!!!!!!

Bien lo decía el Benemérito de las Américas,

” …el respeto al derecho ajeno es la paz”,

como esa gente pide respeto a sus creencias pero transgreden el libre tránsito de muchas otras. Otro bonito ejemplo son los vecinos que tengo. Toda la madrugada del sábado pusieron sus bocinotas y entre el rosario y que la guadalupana bajó del Tepeyac, me pusieron al borde de la histeria. Que no mameeeeen! Apoco cuando es el cumpleaños de mi madre yo pongo las mañanitas a las 2 de la mañana con un pinche escándalo que se escuche hasta la otra colonia? Pues obvio no porque seguro saldría la señora en pijamas a aventarme un zapato.

Miren que si lo hijos de toda su morenita madre quieren gastarse sus rodillitas en el atrio de la basílica, pues bien por ellos, pero de eso a que secuestren avenidas, carreteras y todo porque según es una tradición que nos identifica como mexicanos, que no me chinguen. No de a gratis en el resto del mundo nos ven como supersticiosos y fanáticos, pues como no, si vemos vírgenes en los cerros. Prueba de esto en unas de las últimas películas palomeras que vi. Pero en fin, puedo berrear todo lo que quiera y el próximo año saldrán los buenos hijos de dios y en su infinita lealtad a su ídola de piedra, a mi me dejarán atrapada en el tránsito por un rato. ¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de mocha subversiva

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466 Comentarios en “De guadalupanos y cosas peores…”