2010

Breve ensayo sobre la jodidez

¿Quién no ha despertado un día en la mañana y ni siquiera se ha levantado de la cama cuando ya siente el tedio de todo lo que nos depara?

Desde que encendemos el televisor, lo primero que solemos ver (si, gracias a la jodidez no tienes cable) son las noticias donde anuncian a 5 muertos diarios –cuando en realidad anoche escuchaste más de diez balaceras con seguramente unos 30 muertos-. Un incendio que se comió a un pueblo entero, la liberación de Santa Claus, el desafuero de políticos, y otras tantas noticias que te hacen suspirar y decir: “no queda otra más que salir hoy a la calle”.

Te subes a tu jodido carro –al que más de una vez un jodido mecánico le hizo una talacha y solamente lo ha ido dejando peor- y avanzas por las jodidas calles del jodido municipio, algunas pavimentadas, la mayoría con baches y otras tantas aun como calles de rancho. Total que las cuentas de mecánico por daños a la suspensión de toda la ciudad fácilmente podrían pavimentar todas las calles.
En el trabajo –o en la jodida escuela, no voy a hablar ni de la educación ni de la situación laboral del país- lo primero que escuchas es el recuento de muertos que uno u otro compañero conocían, que si a tu novia le secuestraron a un primo o si al amigo del tío del padrastro del que se sienta al lado tuyo lo están extorsionando porque tiene un “negocio” bastante rentable.

Todos nos quejamos de la jodidez que nos ahoga. Ya en muchas ocasiones se ha hablado de que es el mismo pueblo el que nos jode. Nosotros solos nos hundimos en el lodo. ¿O es que acaso se les ha olvidado que los narcos, los ladrones, los sicarios, los homicidas, los extorsionadores, los niños que decapitan gente y toda esa bola de jodidos cabrones somos nosotros mismos?

¿Quién chingados es el típico sicario? Un muchachito que no quiere estudiar ni trabajar y prefiere vivir unos meses o años dándose todos los lujos que una vida haciendo lo que tú haces (manejando tú jodido carro por la jodida calle y demás menudencias que ya he expuesto).

Se nos olvida que nosotros somos la causa de este problema. El cómodo pueblo mexicano que se autojode (término que espero que pronto sea aprobado por la RAE). A muchos no les gusta reconocer esto. Muchos dicen que la jodidez es el gobierno, pero el gobierno, igual que la mafia, sigue siendo el pueblo. Tu tío-abuelo diputado que sabes que roba y de vez en cuando te da una lanita para que te compres las birras del fin de semana, o el político que todos conocen y lanza bodas gigantes.

Nos jodemos nosotros mismos, por inacción, por flojera… por hueva.

Discriminamos, llamas “indio” a una persona pendeja, demostrando nuestro propio racismo e ignorancia. Le das la espalda a los que no son iguales a ti. El mexicano es experto en crear clases sociales que acaban por dividirnos. Somos en extremo tolerantes a todo, a niños quemados y a políticos ladrones. Nos indigamos por todo pero ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por mejorar las cosas?
Estamos jodidos, mexicanos. Estamos separados, mexicanos.

La jodida jodidez está en nosotros, a muchos no les gusta afrontar eso, prefieren culpar a los demás. El verdadero culpable somos todos.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Lunacyrcus

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