Si, y no es que precisamente hoy halla despertado, y haya caído en cuenta que tengo ganas, no, ya tiene varios días que las tengo, y la verdad es que no intento reprimirme.
Estoy seguro que es por la época, a mi siemrpe me ha gusto el invierno, la lluvia, los días nublados, el café, el periódico, un libro, una película, tortillas de harina hechas a mano, arroz con leche, champurrado, si, me gusta esta época.
Da gusto que haya fechas así donde se contagia uno, donde la efervescencia de las buenas voluntades lo avasalla a uno, donde pese a no tener la fe de cristo, es imposible no decir, felices fiestas. Da gusto que haya fechas así, donde (no importa si son unas horas, unos días uno segundos) las manos se estrechan fraternal y sinceramente, los seres queridos se funden en abrazos, cánticos y celebraciones, donde por fin saludas con buena cara al vecino, una época en la que, ¡carajo como no!, te contagias de tan buen ambiente.
El olor a tierra mojada, al pavimento lavado, inunda la ciudad, junto con las calles inundadas de peatones, buscando en las tiendas el regalo perfecto.
Nos acordamos de los desvalidos, y les regalamos sonrisas (no importa si son unas horas, unos días, uno segundos) y les llenamos la barriga y recibimos las mejores sonrisas.
Y si, en esta época tengo ganas, ganas de abrazar fuerte a punto de apachurrón, a mi madre, a mis hermanas, a mis sobrinos, a mi hijo, a mi amor, tengo ganas, muchas ganas, y no me espero hasta navidad.
Da gusto que haya épocas así donde el aceite y el agua se olvidan de las clases de química y hacen una rara, pero vistosa y bonita mezcla (no importa si son unas horas, unos días uno segundos).
También tengo ganas de que todos ustedes, sin importar su credo, se dejen avasallar por esta época, que se desborden de buena voluntad y que no escatimen en palabritas de amor a las personas que quieren… no importa cuanto dure, nadie nos asegura que estaremos ahí para ver el final… dejémonos desbordar que al fin y al cabo rima con disfrutar.
¡Felices fiestas!
