2010

Los verdaderos responsables

Con este fenómeno de los narcos en México, inseguridad, narco-violencia, decapitados, robos, asaltos y demás variaciones del mismo tema, me viene a la mente la gente que hay detrás de todo esto y de quien nadie habla, ni se mencionan en ningún reportaje, nota, libro, ensayo ni noticiero de televisión. Estos entes oscuros es en quienes se sustenta todo acontecimiento y tragedia desgarradora y aberrante de que se sucede en nuestro país y no me refiero a los narcos, sicarios, policías, políticos ni secuestradores… hablo de sus familiares, esposas, conocidos y amigos.

Estos individuos quienes aún sabiendo o “ignorando” o “haciéndose de la vista gorda” de lo que hacen sus queridos esposos, hijos o amigos continúan en franca y amorosa relación con ellos, manteniendo vínculos afectivos disfrutando directa o indirectamente del producto del trabajo de sus familiares y amantes esposos delincuentes.

Recuerdo el comentario de la esposa de un ex policía secuestrador quien con todo el cuidado y esmero atendía a un secuestrado que su esposo había llevado a la casa de seguridad donde ella le daba de comer dos veces al día y le lavaba la ropa. Al ser detenida, ella argumentaba que “no había hecho nada malo”, al contrario, “ella había cuidado de la víctima secuestrada” y por eso sentía que no deberían de haberla juzgado ni encarcelado. Házme el chingado favor!

Por cada preso, narco traficante (vivo o muerto), policía corrupto, político ratero, etc., siempre hay miles de personas con las que necesariamente llevan cierta relación. ¿Quien en su sano juicio podría vivir, tratar o relacionarse con una persona que se dedica a este tipo de actividades?

Estas personas son la causa de todas estas aberraciones que estamos sufriendo, son las que perpetúan, aceptan y nunca preguntan sobre las actividades de su amoroso hijito quien el 10 de mayo la lleva a comer y le regala una casa y un carro último modelo que salga a pasear.

Son los amigos y compañeros de los narcos con los que cierran las cantinas y se van a embriagar, son los curas que oyen las confesiones de los asesinos y a los que en nombre de Dios los perdonan, son las mujeres con quien tienen sexo y disfrutan del dinero que su narco-pareja les proporciona a manos llenas. Ellos son los realmente culpables de que estos delincuentes sigan haciendo lo que mejor saben hacer.

Así es que la próxima vez, no culpen a ese pobre narco-menudista que usa su dinero para comprarse “ropa de marca” para irse a reventar a un antro con su novia y fieles amigos, ni tampoco a ese verdugo decapitador que recibe un sueldo que amorosamente gasta con sus familia, tampoco al ratero que hace el amor con su fiel compañera y mucho menos vayan a responsabilizar al sicario que le confesó al cura de la iglesia que ha matado a 23 personas a lo largo de su brillante trayectoria profesional.

Cuando interrogan a estos seres oscuros (por ejemplo, familiares del narco), invariablemente dicen la “clásica mentira” de “–Yo no sabía a lo que se dedicaba mi esposo…” o “yo no sabía de donde había conseguido “mi amorcito” el dinero para comprar el penthouse en Santa Fe donde ahora vivimos después de mudarnos de Netzahualcóyotl… y con ésta me despido y me vuelves a hacer el chingado favor!!

Si creen que los delincuentes y asesinos existen, no tienen ni la más remota idea del rostro que tienen los verdaderos engendros del mal.

Que tengan un feliz y próspero año nuevo 2011.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de L’Aguila_muerta

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