2011

Educando al “Optimus Prais” y al “Capitán Cacotas”

Mi familia, conformada por un mareado y dos chilpayates, el “Octimus Prais”, con tan solo tres añitos y el “Capitán Cacotas” de uno y medio, recorrimos en las últimas vacaciones navideñas varios estados de nuestra hermosa República Mexicana.

Disfrutamos de diversos paisajes y de múltiples culturas populares, degustamos desde el tacuche mas sabroso del mercado municipal hasta el restaurante finolis de cada ciudad; fue una experiencia muy gratificante en todos los sentidos, comenzando por los impresionantes paisajes que nos regalan las carreteras de nuestro hermoso país. Lugares tan mágicos como las cumbres de Maltrata y la sierra tapatía. les puedo asegurar que nunca se borraran de su memoria.

Es necesario una vez en la vida respirar la frescura de la sierra de Jalisco; simplemente es un alivio a tus contaminados pulmones, mientras disfrutas el sabroso virote, único en Guadalajara, calientito y repleto de natas con el respectivo café de olla.

Querétaro no se queda atras. Te deleita con unas hermosas construcciones, en el centro de la ciudad, dividida por un río que te da la sensación de no quererte ir, al estar como en casa; con su gente amable y hospitalaria.

Tabasco es como lo describía aquel comercial que concluía diciendo que “Tabasco es un edén” Villahermosa te deja el mejor sabor de boca desde el maravilloso parque de “La Venta” su museo de antropología, el enigmático Río Grijalva, el sabroso pozole fresco, y su maravilloso pueblo nombrado recientemente pueblo mágico Tapijulapa, este es una experiencia inolvidable con especiales paisajes tupidos de un verde no menos mágico.

Y no dejemos atrás a las tierras piratas de Campeche, con sus majestuosos fuertes, llenos de historia. La hermosa ciudad blanca (Mérida) hermosa por su tan famoso paseo de Montejo; sus impresionantes construcciones de la colonia y su maravilloso museo Cantón de antropología, rico en piezas mayas de suma exquisitez y eso sin obviar su extraordinaria cocina, como ese delicioso manjar llamado queso relleno, así como los papadzules, la cochinita, la sopa del lima y los tamales colados con chiltomate.

Un tanto mas felices y con unos cuantos kilos de mas, regresamos mi querido mareado, el niño robot “Octimus Prais” y el “Capitán Cacotas” sanos y salvos a la ciudad donde radicamos, regresamos con un sentimiento de satisfacción por la atinada inversión de un viaje que pudimos disfrutar todos. Los chamacos disfrutaron en cada ciudad un museo interactivo de esos en los que los sueltas como al ganado para que corran y se revuelquen y tu te aplastas a ver simplemente como disfrutan de tocar absolutamente todo, aparte de las respectivas ferias locales y los paseos en caballo necesarios cuando vas a la sierra simplemente es de esos viajes en los que la unión familiar se da naturalmente a flor de piel.

Platicando esta misma historia a las amistades no faltó quien pregunte, -¿oye y no te gastaste lo mismo que ir a Disney?- , a lo cual mi respuesta mas sincera fue la siguiente: hazme el chingado favor y pues quizás hasta mas ,pero la verdad mi hijo se entretiene y se emociona de el mismo modo con el buzz chueco y chaparro de la feria que con el original y no se compara la excelsa majestuosidad que nos ofrece la cultura y tradición de cada estado de nuestro querido país al simplón, comercialoide y sintético concepto gringo de “super feria”, vacío, donde todo es “show bussines” definitivamente la educación de nuestros hijos esta en nuestras manos y si pensamos realizar seres que amen su cultura y su patria.

Yo quiero que mis hijos sepan defender sus tradiciones, será necesario inculcarles amor por México. Hay que empezar haciendo que los sientan suyo que lo vivan, lo disfruten; que lo respiren y lo sientan en sus poros, con cada respiro, con cada sonido, con cada recuerdo, en cada etapa de su desarrollo, para cuando tengan la edad suficiente de discernir como Dios manda, sepan amar a México, valorando sus riquezas, que son parte de ellos, sus mejores recuerdos y cuando crezcan, tengamos la tranquilidad de que les dejamos una huella profunda en su admiración, respeto y cuidado de su patria, por encima de cualquier otra, lo cual sin duda, al fortalecer sus raíces, también fortalecen sus valores familiares, raíces y sus propias costumbres.

Para cuando nos toque hacer ese viaje al país de nunca jamas sera como un viaje mas y no una adoración a lo superficial.

A si que te recomiendo de corazón, que en lugar de ahorrar 5 años seguidos para llevar a los chamacos a que conozcan al orejón de Mickey en persona , te organices una salida espontanea de fin de semana al poblado mas cercano que te aseguro no te arrepentirás.

Cortesía de Bloody Mary

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