Pensé algo que igual piensan y no estoy bien de mis facultades mentales, pero no importa:
Voy directo al grano, en estos momentos, en nuestro país, no es tiempo ni de revolución armada, y tampoco de revolución de conciencias, es tiempo de un renacimiento. Como ya hemos de habernos dado cuenta en nuestro país sólo han existido revoluciones de un sistema que no se ha acabado: hablo claro del sistema impuesto por la Nueva España, un sistema en donde independientemente de cuál sea el gobierno, en qué lugar geográfico imaginario se encuentra, ya sea derecha, centro o izquierda: han estado los gobiernos desde ese momento abiertos a la corrupción y jamás ha cesado porque jamás se cesó el sistema.
Desde entonces hasta ahora los ungidos con el poder público han convertido las arcas públicas en privadas y todo el órgano dentro del comercio, dicho de otra manera todo el Gobierno se puede comprar. Existen algunos años de excepción donde nuestro país ha gozado de prosperidad momentánea como fue la época de oro en México, desde el General Lázaro Cárdenas hasta que entró José López Portillo, años que duraban mientras duraba “el ideal” de los ríos de sangre que habían corrido por hacer de nuestra sociedad una más justa.
Sin embargo el letargo que parece infinito que viene siguiéndonos a toda velocidad desde hace 500 años parece no terminar: La razón por la que no termina es sencillamente que tan sólo se ha revolucionado el mismo sistema a través de los años. Haciendo “revolución” que significa ciclar, para renovar, como en nuestro reloj cada vuelta completa de cada manecilla es una revolución, provocándonos ésto perder sangre tan valiosa del pueblo a cada que se nos ocurre. La ley sólo la podría clasificar como barroca porque venimos juntando desde siempre todas las normas posibles para tener unos monstruos jurídicos sin respaldos filosóficos ni sociológicos, por lo que cuando hemos tenido que innovar recurrimos al plagio y ni siquiera adecuamos a nuestra realidad, hemos hecho copy/paste de la leyes de otros países (excepto yo creo el Amparo, figura orgullosamente Mexicana, hasta a Porfirio Díaz pudo detener, empero, ese es otro tema).
En nuestra incesante búsqueda por la libertad, nos aproximamos a ser un pueblo cobarde porque a pesar de que hemos perdido varias generaciones a través del tiempo que han luchado hasta la muerte, y ese es el problema, hasta la muerte. Los mexicanos no queremos morir ya, de todos modos no podremos dar de comer a nuestros hijos.
¿Tendremos que sufrir 1000 años de obscuridad en nuestras tierras del hemisferio sur, para que al fin podamos tener un Renacimiento?
Yo por uno, no lo creo así. Es tiempo de amar a nuestro país sin condiciones, y conocerlo. Tenemos grandes fortalezas como nuestro sistema nucléico familiar, la grande y variada cultura, las cuales debemos reforzarlas y estudiarlas para perfeccionar nuestras técnicas, también tenemos grandes debilidades como la corrupción, la falta de nacionalismo, hagamos héroes a nuestros policías también, pero cuidando claro que llegar a obtener un honor de esa magnitud por todos respetado no sea cualquier cosa, pero de igual manera debemos estudiarlas para usarlas a nuestro favor.
Propongo que se cree un nuevo poder que sea la educación y separarla de la política, no hay que entregar nuestro país a los políticos ni narcos, hay que entregarlo a la educación, así renaciendo y los que estamos ahora propugnar por moldear las instituciones tal y como deben estar moldeadas a nuestra sociedad para así tener, las empresas que queremos, los medios de comunicación que deseamos, la Iglesia o Iglesias que exigimos en respeto a nuestra individualidad.
Por lo pronto todos los que estamos en el limbo, llevemos la ciencia y el arte más allá de lo que se conoce, las limitantes son muchas por lo hay que seguir nuestra pasiones hasta la muerte, no hay que dejarnos morir de hambre, hay que descubrir nuevas maneras, hay que renacer!. Por proceso natural, nuestro sistema ha estado evolucionando en una Aristocracia en los últimos años, (o así parece al menos) tardaremos siglos en alcanzar un mejor sistema que seguirá siendo muy corrupto. Hay que recordar que tan sólo una cosa es intocable en la vida, y eso es el pueblo. ¡Renazcamos!, ¡hagamos renacer nuestra Patria!
Te podrás preguntar, ¿qué debo hacer yo? Y la respuesta es muy sencilla: Cada uno de nosotros, codo a codo generar igualdad, cada quién sabe cómo hacer comunidad y cada uno de nosotros, solitos por el túnel al que no se le alcanza a ver la luz, caminarlo sin miedo para regalar a las nuevas generaciones el país que merecemos, ¿por qué? Porque somos chingones nomás por eso. Y hazme el chingado favor que estamos jodidos.
Cortesía de Luis de Pablo
