2011

Free Tibet – ¿El circo tiene que ser tan, pero tan de mal gusto?

Una vez mas le damos espacio a uno de nuestros lectores para que nos regale cinco entradas en esto que le llamamos en este blog, las miniseries. En esta ocasión me da gusto darle un pequeño espacio en este blog a nuestra amiga, Free Tibet. – El Chilakil

8.42 pm, fiaca dominical, buena compañía y el control remoto de la televisión en la mano, encender y la imagen inunda la pantalla, en horario estelar de un domingo cualquiera la televisión nacional muestra a una mujer que asegura librar un espacio físico de malos entes y aberraciones cósmicas a través de cercenarle el cuello a un gallo. Extranormal. ¡Hazme el chingado favor!

Y la sangre brota y brota, y el conductor dice “en este programa respetamos cualquier forma de culto”. Está de más hablar de la decadencia de la televisión nacional, sobretodo cuando llega a los hogares mexicanos a través de antena área, la pregunta intenta ir al origen, cuestionándome sobre si la oferta crea a la demanda o la demanda promueve la oferta? Ya en alguna ocasión había yo ocupado mi tiempo en hablar del programa que alguna vez tuvo como detalle el intentar contactar con una médium al espíritu de la difunta Paulette (algo muy 2010). Pero parece que el programa pinta para convertirse en uno de los favoritos de la familia mexicana, oportunismo, superstición, crueldad animal, enajenación mental en capsulas semanales de 2 horas. Y es que habrá que entender la naturaleza del mexicano antes de siquiera vociferar en contra de un programa que crece en audiencia.

México, es un país en donde el sincretismo religioso terminó convirtiéndose en un buen mole, muchos sabores de muchos lugares distantes y cercanos, una cosa que ya no sabe si se es dulce o salada, que bien gusta o no gusta, pero que una siempre distingue del resto de las cosas.

Somos un país en donde la otrora deidad femenina Tonantzin, la gran diosa autóctona Madre-Tierra el Tepeyac, allá al norte de la ciudad de la actual Cd de la Esperanza, que llegan los franciscanos y que se les antoja convertir el sitio de paganismo en una bonita ermita cristiana, consagrada a una virgen católica, La Guadalupe de Extremadura, el culto a la madre tierra no se perdió, nada más se cambio, y comenzó la adoración a la morenita del manto estrellado, y todos contentos en un sincretismo que ensalza la religiosidad hibrida, condensada, sincrética.

Esclavos africanos llegan a trabajar en las tierras recién descubiertas y traen consigo lo más arraigado, su religiosidad, con símbolos, palabras, ritos ancestrales que conjugan el carácter del negro africano con el alma que busca protegerse del yugo del catequista blanco. Y ahí llegamos al orisha que mezcla deidades traídas del continente negro con santos de la ordenza católica.

Hasta ahí todo parece entendible, la conjunción de la religión de un mundo y otro, del dios cristiano a dioses paganos negros, y en este proceso llevamos años, décadas, centerarios, hasta que de repente soy testigo en la distancia de cómo 5 gallos son sacrificados y ofrecidos a un dios como ofrenda . Y el HECF no reside en la diferencia de cultos y tradiciones, que no me asusta la sangre, ni los cultos extraños, ni la muerte, sino el que la televisión se muestra cada vez más morbosa, más sórdida, más explícita con tal de crear mayor impacto, o es que acaso somos una sociedad cada vez más hambrienta de sadismo, de violencia explicita, de crueldad en multiples y variadas manifestaciones que da lo mismo que invoquen al espíritu de una niña de 5 años muerta o que maten un gallo y hagan orgias de sangre en cadena nacional. Dice la sabiduría popular que al pueblo pan y circo, pero el circo tiene que ser tan, pero tan de mal gusto?

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