2011

Las armas no son el problema ni la solución de la situación de México

Vivimos en una época extraordinaria, o al menos eso creo a mis 22 años; y digo esto porque al ritmo que avanza la violencia y a la cotidianeidad de esta, las nuevas generaciones han de encontrar común aquello que vivimos, aunque no deba ser así.

La razón de la violencia que hoy experimentamos no es una causa fortuita, no fue un “agujero marca acme” en el camino; se dio y se sigue dando con base en un proceso de muchas aristas y difícil de definir de forma satisfactoria; es por tanto que en esta primera parte abordare apenas una de las pocas aristas que de este tema conozco, o más bien que percibo sobre el mismo.

Aún que parezca difícil creerlo, este problema sobrepasa la educación y la comercialización ilegal de drogas, va mas allá de la pobreza social y del abandono y rezago del que ha sido victima el campo mexicano durante los últimos 80 años o mas. Va más allá de un sistema de partidos políticos aunque estos son grandes responsables del problema.

Todo empieza al querer implantar un modelo americano en México y adaptar una cultura nacional a una ajena de forma precipitada y buscando solo el empate económico; quisimos ser americanos porque ellos eran la potencia, los ricos y pensamos que los que les funcionaba a ellos también lo haría con nosotros, pero esto no fue así. Nos olvidamos de una tercera vía que considerara la diversidad y problemática de México y adoptamos un sistema ajeno, creado para una realidad distinta y obviamente fracasamos.

Este fracaso en lo económico, resulta no ser tanto en lo cultural, ya que adoptamos de muy buena gana la parte consumista que nutre al capitalismo; tal vez no teníamos el dinero de los americanos, las casas de ellos, los carros y demás, pero nuestra hambre de consumo se volvió casi pareja.

Y en este punto empieza todo; cambiamos valores por poder y costumbres por riquezas y así, dejamos de ser México y empezamos a ser algo diferente; al punto que hoy vemos lo nacional como exótico, cuando debería de ser la normalidad. No lucho contra el avance tecnológico, no hablo de eso, hablo de algo más profundo.
Así que aquí estamos, después de cambiar nuestros valores; pensamos que frases tan mexicanas como “el que no tranza no avanza” son realmente nuestras, pero la realidad es que mi abuelo me hubiera abofeteado por pensar de esta forma y el era mexicano; eso no es México, o al menos eso no lo era.

Debemos regresar al principio, re fundamentar nuestros valores y asumir las consecuencias de cambiar, de eliminar un el pesado lastre del pasado, por el bien de una nueva generación; no importa que esto signifique romper el status quo, salir de nuestra zona de confort, replantear a la educación, a la economía, a la forma en que hacemos política, en la forma en que nos vemos unos a otros.

Hace muchos años éramos conocidos por aquello que hacíamos, nos llamábamos maestros, doctores, licenciados, ingenieros, etc. Hoy nos llaman por lo que tenemos ricos, pobres, clase media, etc. ¿Cuándo empezaremos a llamarnos por nuestro nombre?, ¿Cuándo empezaremos a llamarnos por los valores que nos distinguen?

Esta es la primer gran arista a tratar, y como se puede apreciar, aunque no fue 100% culpa de la sociedad si recae en nosotros llevar a cabo este primer paso; aunque la violencia parece haber llegado de golpe a nuestra nación, lo cierto es que tiene un transfondo mas añejo, aún cuando el detonante es relativamente un lastre nuevo. Si bien es cierto, este no es el único paso para detener esto, si es el primero y no solo eso sino que es continuo y a largo plazo, pero necesario y fundamental para lograr de verdad un país donde podamos ciertamente vivir mejor.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Ricardo391

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