2011

El arte de insensibilizarnos

En varias ocasiones se han publicado entradas referente a las corridas de toros en este y muchos otros blogs, sobre todo cuando empieza la temporada grande en el DFectuoso.

Casi siempre los temas que se son acerca la crueldad y el sangriento espectáculo. Nunca he podido opinar mucho al respecto; si estoy a favor o en contra por una simple razón, nuca había asistido a un evento de estos. Hoy después de haber ido a la decimoséptima Corrida de la Monumental Plaza de Toros México creo que ya puedo dar un punto de vista más educado sobre lo que muchos llaman, el arte taurino.

Primero que nada la Monumental Plaza de toros México es simple y sencillamente espectacular. Inaugurada el 5 de febrero de 1946 con una capacidad de entre 45 y 48 mil espectadores con la mitad de la plaza en el aire y la otra excavada.

Se puede ver de todo, gente común y corriente como su servilleta, Juniors, mujeres botox, niños y niñas, borrachos, hombres gordos y feos acompañados de modelos, artistas y celebridades de tercera… en fin, un poco de todo. Es todo un espectáculo la plaza por si sola.

Ya sentado me prepare para lo que sabia que seria un espectáculo cruel. Esos que solo había visto en resumen por la tele y basado en otras opiniones y comentarios. No lo voy a negar, lo fue.

Lo que fueron los toreros no puedo mas que decir que fue un sacrificio de toros a lo pendejo. Sobre todo los que el tal “Pana” toreo, ese guey es un payaso. Fueron unas toreadas donde todos menos el torero se encargan de sangrar al toro para que a la hora que el torero le de su estaca final ya este casi muerto. No aplaudí, solo observe mientras la gente se quedaba muda por la falta de espectáculo. Hasta los gritos a López Doriga de “Juay de rito” fue mas divertido y eso no puedo considerar arte.

Pero también tengo que admitir que algo si me asombro.

La razón por la que me invitaron a ir desde un principio fue para ver al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, el que es considerado el mejor torero a caballo.

Este cabrón es un cabrón muy cabrón en todo el sentido de la palabra y sus caballos no se quedan atrás. El si es un espectáculo ya que es uno con sus caballos y así domina a media tonelada de toro como si fuera un juego de niños. Poder tener el control de dos animales de tal manera simple y sencillamente me sorprendió. Me negaba a seguir sin aplaudir, pero no pude. Mis respetos, fue tan sorprendente que se me olvido que a final de cuentas también estaba ahí para darle matarile a un toro.


Liga directa: youtube.com

Después de ver la actuación de Pablo Hermoso de Mendoza cambio un poco el punto de vista con el que había llegado esa tarde. Pensé que saldría indignado y sin ganas de regresar pero no fue así. Quizás por que me hizo entender que el arte taurino es el arte de insensibilizarte ante tremendo espectáculo y caí redondito. En otras palabras, la muerte del toro fue opacada por la faena que se aventó el cabrón este. Ni pedos, miéntenme la madre pero si regresaría a ver a un rejoneador de la talla de Pablo Hermoso.

Soy de los que piensan que hay que vivir o ver las cosas para dar una buena opinión. Ahora que viví esta corrida me encuentro en una posición difícil ya que lo que vi fue un espectáculo cruel y sangriento, pero parte de ese espectáculo me dejo asombrado con ganas de ver mas. Me quedo con sentimientos encontrados y sigo pensando si estoy a favor o en contra… lo tendré que pensar y analizar comiendo una rica hamburguesa. ¡Hazme el chingado favor!

¿No les gustó? Mándenme sus quejas picándole a esta liga.

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
392 Comentarios en “El arte de insensibilizarnos”