Buenas, ya es sabido de la violencia que existe en Monterrey y su zona metropolitana por tanto asesinato y delitos. Ya no solo se limita a unos cuantos al año, sino ya son muchos a diario. La gente ya tiene miedo de salir de noche o para el caso de día también y que decir de las reuniones familiares o con amigos en algún restaurante, fiestas en algún antro o bar, salir ir a tomar unos “drinks” al bario antiguo con tu pareja o de ir al cine o a un parque u caminar en el centro de la ciudad. De esas salidas el fin de semana ya quedo solo los recuerdos, ahora se han puesto de “moda” o son mas “popular”, las reuniones , cenas, fiestas, etc, llevarse a cabo en casa de algún familiar o en la propia, y temprano para que la gente se regrese con luz de día a sus respectivas casas.
Todo lo anterior sirve como introducción a mi siguiente relato.
El día de hoy por la tarde, recibí una llamada de mi esposa que me comento lo siguiente: que había salido a la lavandería y se escucho un lamento en casa de unos nuevos vecinos; “ruido” que se parecía o se escuchaba como una persona con cinta en la boca (tal como se escucha en las películas o series de televisión cuando se trata de un secuestro) lo cual le causo mucho miedo y se encerró en casa hasta que llegara yo.
Cuando ya estuve en casa lo primero que veo es a mi esposa con los ojos llorosos y angustiada, rápidamente me pide que salga y haga ruido tal como ella lo hizo por la tarde.
No escuche nada y trataba de tranquilizar a mi esposa, y ella diciéndome “¿Me crees? no estoy loca, no lo soñé ni lo estoy inventando”
No pasaron mas de 10 minutos cuando a un servidor le toco escuchar dicho sonido, créanme que se me erizo los cabellos que tenemos en la parte de la nuca y un aire frío recorriéndome la espina dorsal, entre mas movimientos hacia yo afuera de la casa mas aumentaban los sonidos de lamento y sonidos de alguien golpeando una puerta o mueble como para que la escucharan y la auxiliaran
Por seguridad de mi familia, nos íbamos a ir de la casa un par de días para después hablar a la denuncia anónima del ejercito o la marina. Ya habíamos empacado ropa y cosas de mis hijos, listos para subirlos a carro y huir a casa de unos familiares. Todo porque como mis vecinos son recién llegados y muy herméticos, se imagina uno lo peor escuchando dichos ” lamentos”
De repente llegan mis vecinos y ni se imaginan que era lo que hacia los ruidos de lamento…. un perro, un mugroso pinche perro que asusto a mi esposa y de paso a mi también con sus lamentos. ¡Hazme el chingado favor!
Después de escuchar nuevamente los “lamentos” se podía distinguir que eran de un perro pero dada toda la violencia que hay en esta ciudad, la imaginación es muy viva y se imagina uno lo peor, ¿porque? porque ya uno vive en pánico.
La ciudad, el país entero esta como estaba Colombia en los tiempos de aquel famoso narcotraficante que sembró el terror no solo con la policía, sino con la población entera. ¿Hasta cuando estaremos así? ¿ que futuro les espera a mis hijos que aun están pequeños? Se los dejo de tarea, y tengan cuidado, un abrazo.
¡Hazme el chingado favor!
Cortesía de Janus
