2011

¿De quien nos tenemos que cuidar? Todo por unas nalgas

Les voy a contar lo que me sucedió este pasado fin de semana. Después de la peda mis amigos y yo nos dirigimos a echarnos unos tacos para que se nos bajara, aquí en mi pueblo de San Juan del Río, Querétaro, es muy popular el puesto una señora que desde hace como 30 años vende tacos y es muy conocido por ser el lugar donde nos dirigimos todos los hijos de la noche para mitigar un poco los estragos del alcohol.

El sábado en la madrugada como a las 5:30 a.m. estábamos desayunando poca madre cuando de repente llega un tipo con una putilla del table dance más jodido de san Juan, enseñando todo el mono. En una mesa cercana estaban como 4 chavos, todo transcurría normal hasta que el tipo y la vieja deciden irse, el tipo le ordena a la vieja que les pase por enfrente a los morros moviéndoles el culo a más no poder. Los morros lógicamente reaccionaron y empezaron con el clásico “chu chu”, al ver esto el cabrón se para con un envase de refresco y se los avienta a la mala diciéndoles “cierren el hocico pendejos”.

Lo bueno es que el pendejo tuvo mala puntería porque si no le hubiera abierto la cabeza a cualquiera de los morros, después de eso el hijo de la dueña de los tacos se acercó para calmar el pedo. El tipo se fue a su coche y regresa con una pistola amenazando a todos los presentes, cortando cartucho y apuntando. Por supuesto que todos corrimos a escondernos, alcancé a ver que el hijo de la señora fue el único que se quedó a calmar al tipo y este lo amenazo de que si hablaba al número de emergencia o a los polis iba a regresar a destrozarle el puesto a balazos y el iría por delante.

Una vez que se fue el cabrón salimos todos escamados y sobrios por el pinche susto, ya platicando con otros clientes nos contaron que el vato que armo el problema era un policía federal de caminos. Si, aunque les cueste un chingo de trabajo en creerlo se trataba de un representante de la ley y el orden. Ya entrados en chismes nos enteramos que el cabrón está casado, con hijo, pero ese día y todos los fines que puede se va de pedo y se lleva cualquier putilla para cotorrear.

En este país es suficiente tener un arma para poder amenazar y hacer desmadres por todos lados, pues la ley es corta y además ciega. Al siguiente día regresamos a echarnos unos tacos pero decidieron ya no abrir temprano, todo por este hijo de la chingada nos quedamos sin el aliviane matutino. Solo puedo decir: ¡Hazme el chingado favor! Por gente como esta no se sabe de quién cuidarse si de los narcos, rateros, etc. o de los pinches polis, y aunque digan que no todos son iguales.

Cortesía de Perro Woef

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