2011

La cultura del alcohol

Esta es mi primera aportación a este desmadre de hazme el chingado favor, espero sea de su agrado y si no, cualquier mentada de madre será muy bien recibida de igual manera.

Este hazme el chingado favor surgió derivado de años y años de observar la conducta adoptada por muchos individuos en los ambientes comúnmente denominados “parties” o en reuniones en bares y demás lugares donde el alcohol es líder y protagonista indiscutible de la velada.

Hoy en día, la cultura del alcohol o el culto al alcohol (como a mí me gusta llamarlo) llena nuestras vidas y se vuelve parte de las mismas casi por imposición. Ni siquiera nos percatamos del tipo de mentalidad que hemos adoptado gracias a este culto y muy poca gente pone en tela de juicio algunas creencias que últimamente me han hecho decir HAZME EL CHINGADO FAVOR.

Para plantear el problema de la ideología que rodea al alcohol, empecemos por unas sencillas preguntas:

¿Es una virtud digna de elogio ser el más alcohólico entre un grupo de amigos? Me parece increíble y ridículo que alabemos la capacidad autodestructiva de ciertos entes que por sí fuera poco, enaltecen sus capacidades de consumo etílico a niveles de dones y ven con aires de superioridad a quienes no pueden seguirles el paso.

¿Es presumible contar las acciones realizadas durante una noche de bebidas alcohólicas? Típico guey que llega alardeando al día siguiente: “No mames guey, ayer me puse una super pedota…” acompañado por una sonrisa orgullosamente estúpida, profesando un “living la vida loca” hueco y vano basado en una vida de excesos y consumismo, en resumen, una vida parasita.

¿Es un aguafiestas, un nerd, un desadaptado (o como le quieran decir) aquel que no toma la misma cantidad de alcohol que el resto? Maldigo el sentido de pertenencia, a los necios seguidores del alcohol y emito un lamento por los que no tienen la voluntad de decir que no cuando realmente no quieren tomar (incluyéndome).

Por supuesto, el alcoholismo y las adicciones son un tema mucho más complejo, es por eso que este post va dedicado a todos los bebedores sociales o a las personas que simplemente son consumidores frecuentes.

Tampoco digo que el alcohol sea “malo” (aunque todos sabemos en el fondo lo dañino que es), ya que todos nos hemos divertido con los efectos que éste causa sobre nuestro sistema nervioso y nos ha otorgado momentos inolvidables que seguramente llevamos cariñosamente en nuestra memoria.

Sin embargo, lanzo un HAZME EL CHINGADO FAVOR al estúpido culto de este líquido y a quienes profesan su devoción inmolándose al altar del embrutecimiento constante de sus sentidos con consecuente daño a los órganos involucrados en el proceso, a quienes pregonan orgullosamente su estilo de vida basado en esta sustancia, a quienes califican de “aguafiestas” a quienes se rehúsan a beber las mismas o mayores cantidades que los presentes en la reunión y sobre todo, a todos aquellos que apoyan a estos alcohólicos en potencia adulando sus acciones, o simplemente no diciendo nada (sobre todo a aquellos que se jactan de ser sus amigos) sin percatarse que quizá en el fondo, tienen problemas serios y el alcohol funciona sólo como vía de escape. Deberíamos apoyar a la gente, y no dejar que se hunda en el alcohol.

“Si tu vida es algo de lo que escaparte, mal asunto, algo falló. Plantéate en que punto”.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Trombio

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