2011

En la escuela también puedes morir

Saludos desde la tranquila y callada ciudad colonial de Durango. Quiero platicarles un acontecimiento que simplemente me hace soltar un gran HAZME EL REPUTICHINGADISIMO FAVOR.

El día 1 de marzo de este año, alrededor de las 7 p.m., unos individuos armados entraron a la Facultad de Derecho de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), para secuestrar a un alumno mientras tomaba sus clases. Los individuos irrumpieron en el salón de clases, tomaron al alumno, y a rastras, lo sacaron del plantel. Sus amigos, armados de coraje, intentaron ayudarlo, solo para caer abatidos por los disparos de los delincuentes. Dos estudiantes fueron asesinados en plena zona escolar, en la presencia de otros cientos más. los maleantes lograron su cometido, y escaparon con el secuestrado.

Después de esto el ejército se hizo presente, pero solo para empeorar las cosas. Sin hacer averiguación alguna, comenzaron a abrir fuego. Afortunadamente no hubo mayores decesos que lamentar, y dicha imprudencia solo dejo carros y edificios baleados.

El ejército, al ver que nadie contestaba sus disparos, se detuvieron, y procedieron a contener la extensión de su error. “Ustedes no vieron nada, a nosotros nos agredieron primero”. Esas fueron literalmente las palabras que los soldados dijeron a los presentes. Hacerse de la vista gorda una vez más, ¿pues qué tanto es?
Los principales medios de comunicación de la ciudad, no dieron detalles de este hecho. Tienen que mantener a la gente en aparente calma.

Y así es. Aquí, como en muchos otros lados, se aparenta. La calma es aparente en la ciudad. Aún tenemos la falsa percepción de que podemos salir de noche a divertirnos, manejar nuestros coches libremente por la ciudad, llevar a cabo nuestras labores y estudios sin mayor problema. La gente aparenta tranquilidad en las aceras, los restaurantes, en las plazas, en la escuela.

Oh, la realidad es otra. No importa que no se comuniquen las noticias de manera oficial. La sociedad se enterará de viva voz. Gente respetable de la comunidad, asesinada. Civiles, asesinados. Cuerpos son regados por la ciudad dando muestra de terribles torturas. Y todo esto pasa ante la presencia etérea del Estado, mientras da gran gala de simulación. Pero la calma es aparente, y sigue.

Hay calma, aunque tengamos a todas las almas desgraciadas poseídas por la delincuencia alrededor de la ciudad: en Santiago Papasquiaro, Gomez Palacio, etc.

En fin. Creo que conocemos historias de sobra como esta. Y acá también se viven a diario.

No quiero cooperar con la histeria colectiva que permea a la sociedad cada vez más. Vaya que atrocidades como estas, donde ya no hay respeto por recintos sagrados como una escuela, son suficientes para alarmar.

Hay que convertir estas tragedias en fortalezas, y a través de ellas, encontrar el rumbo hacia un México más seguro.

Espero que no nos tome más muertos y más vejaciones para ello.

Mientras siga sucediendo así, en la escuela también puedes encontrar la muerte.

Cortesía de ANALSEED

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99 Comentarios en “En la escuela también puedes morir”