2011

Aproximadamente 127 minutos

Pues ahí estaba yo, en plena conferencia de mi escuela, el día anterior había comido un menudito en el barrio de mas mala muerte de la ciudad, y hoy a eso de las 10 de la mañana sentí un fuerte retortijón de esos de patada de bebe karateka. Total que daban las 10:30 y tuvimos un receso de veinte minutotes, ya estando en la cafetería no podía contener más a esa fiera maldita, y le pregunté a un amigo que recurrentemente hace uso de las instalaciones sanitarias de la escuela, que me dijera cuáles eran los baños mas solos del campus, el me dijo con voz gallarda: en el “J” wey, el piso que sea. Cuando llegué al edificio “J” no podía más, corrí al segundo piso y entre apresuradamente, era lo más bello que había visto en mi vida, dos áreas llenas de cubículos, todos solos.

Entré al penúltimo cubículo de la primera área, no tarde más de 5 minutos haciendo lo mío y ya me disponía a salir, cuando de repente escuché voces infernales, así es, mujeres entrando al baño, en mi mente me preguntaba: ¿Qué hacen 2 o más mujeres en el baño? aún no acaba de formularme esa pregunta en mi cabeza cuando miré a mi izquierda y vi una cajita que decía, “deposite su toalla femenina aquí”, HECF, entré en el baño de las mujeres, esto fue solo el principio de una larga aventura.

Durante un lapso de unos 40 minutos entraron y salieron cuantas mujeres cabían dentro del baño, yo solo podía limitarme a recorrer mi piececitos para que no se vieran por la parte de abajo y no notaran mi presencia. Sudaba frío, me temblaban las piernas, no podía ni siquiera bajarle al baño lo cual causaba un ambiente perfumado dentro de mi cubículo, hubo un momento en el que habían tantas mujeres en el baño que tuve ke subir mis piernas al retrete, temía por mi vida, y aún mas, por mi vergüenza.

Ya eran las 11:30 y mi cuerpo estaba entumido, había perdido la esperanza completamente, pero un rayito de esperanza iluminó mi agonía, todas las mujeres se habían retirado y era el momento de abandonar el baño y dejar atrás esa vergonzosa experiencia, pero ¡Oh sorpresa! cuando aún ni siquiera terminaba de abrir la puerta, escuché a dos mujeres acercarse, no era posible que la vida conspirara contra mí de tal manera, pero no eran mujeres comunes y corrientes, no señor, este servidor no puede ser tan afortunado, eran 2 muchachas del aseo, ahora no solo peligraba mi integridad varonil, ya estaba en juego un reporte a coordinación, ya que no creo que sea muy bien visto que un hombre salga del baño de mujeres tan campante. Las dos mujeres tuvieron la platica mas larga de la historia, que si “el David” le jugo chueco, que si no les quieren pagar horas extra, que “la lola” anda hablando mal de ellas, mi angustia era cada vez mayor, era cuestión de tiempo antes de que quisieran limpiar mi cubículo y se dieran cuenta de mi presencia.

Cerca de las 12 y ya era yo uno con el retrete, de repente escuché que una de las muchachas se despedía, ya era una menos, ahora sólo quedaba el detalle de que tenía que limpiar los retretes uno por uno, pero afortunadamente comenzó por el área del fondo, yo rápidamente me paré, abrí la puerta, vi la zona segura, y salí echo la… y así concluyó mi aventura, después de llegar a mi casa y meterme a la regadera desnudo echo bolita todo traumatizado, me decidí a escribirlo y compartirlo con ustedes, espero les guste y hayan entendido la moraleja, vean siempre los letreros de los baños…!!

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Anonimo2011

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