2011

Lunes

Terapia
Para no sucumbir
ante la tentanción
del precipio
el mejor tratamiento
es el fornicio
Mario Benedetti

Uno siempre espera los fines de semana. Al menos si uno pertenece a la fauna amaestrada que encierran en una oficina de lunes a viernes, el fin de semana ofrece un respiro. Viernes después de las tres ya es sábado, se suele decir por estos lares.

Se hacen planes que nunca se llevan a cabo porque siempre es mejor improvisar el trago con los compas, y nunca falta algo que hacer en casa.

Ese respiro es tan grato que uno no quisiera abandonarlo. Es por eso que uno no siempre ve muy gratos los lunes. Los lunes están estigmatizados, el sueño atrasado, y las pocas ganas de trabajar, aparte de un inicio de semana laboral, los lunes son una especie de recordatorio: “no trabaja, no respira”.

Suena el despertador, impecablemente puntual, a las 6:23, a las 6:29, la cafetera empieza a moler el café, ese ruido si que me hace levantarme. Apenas y con penas. Me resisto, pero empiezo la rutina de siempre y mientras te veo acostada, disfrutando del descanso. Abres tus ojos y sonríes.

Me aseo. Mi taza de café esta servida, bebo un sorbo, y empiezo el ritual del peinado. Me miras. Es lunes, me dices. Mi cara de enfado te hace sonreír.

Me despido, me abrazas y besas. Se me hace tarde, te digo a manera de resistencia, débil por cierto, me liberas de tus manos y me aprisionas entre tus piernas. La naciente luz que se cuela por las cortinas me deja ver este cuerpo que conozco, esta piel tibia. Entre tu cuerpo recupero la juventud perdida, beso a beso voy. Me miro en tus ojos enormes y hermosos, sonríes y me dices: Buen lunes.

Llego al trabajo, saludo sonriente, escucho las quejas, es lunes me dicen, y yo, sí es lunes, buen inicio de semana ¿no?

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
100 Comentarios en “Lunes”