2011

Me quemé la cola

Tiene mucho tiempo desde que la gente experimento ese conocido y a la vez temido tanteo logrando eliminar su condición de mito y convirtiéndolo en una realidad. Sin embargo el hecho de que se haya comprobado no eliminaba al 100% esa espina en la cabeza que te hace generar una pregunta universal para todo aquello que no comprendes: “será verdad?”. Aprovechando la terrible condición diarreica que me atormentaba y sacar provecho al menos científicamente de algo que también a mí me había hecho dudar en cuanto a la experimentación concreta y real, tome la decisión de prender un pedo.

No me tome la molestia de ver videos en youtube o leer artículos sobre este tema pues bien saben todos lo que dicen del internet. Con todo el valor y curiosidad del mundo me dispuse a comer frijoles y aguantarme tantos gases pudiera, ya que si vas a hacer algo hay que procurar que sea a gran escala, no sabría mas tarde, lo arrepentido que estaría de tener esa filosofía. Después de una tarde pesada y con el culo a reventar, el momento cumbre llego.

Fui al baño, me pare con la cabeza en dirección a la regadera la cual ya soltaba agua en pequeños chorros, me desnude, me puse en posición, tome un encendedor en forma de pistola, apreté el gatillo y con toda la satisfacción del mundo solté uno de los mayores gases de toda mi vida, el gusto me duraría poco puesto que no paso ni un segundo ya que al contacto con la llamarada, escuche un sonido muy similar como cuando enciendes el calentador de agua. En una fracción de segundo mis nalgas ardieron en dolor y salí disparado como misil en dirección a la pared, debido a la fuerza y el impulso me golpee la cabeza, lo que ocasiono que perdiera por un momento mis habilidades motoras y caí al suelo. Sin la conciencia y atención necesaria para poder contener más la deyección, hizo que mis defensas cayeran por lo que si mas remedio me cague encima salpicándome las piernas con caldo y todo. Sin poder ponerme de pie y aun consciente, podía sentir el ardor de mi culo segregando mierda liquida y el agua de la regadera limpiando y aminorando la carga.

Mas tarde me encontrarían en el baño fuera de combate y como un mandril inconsciente, me limpiaron y me trasladaron al hospital, sufrí el momento mas incomodo de mi vida al entrar al hospital y sala de espera a la vista de todos los pacientes y visitantes con una toalla amarrada alrededor de las nalgas y caminando a paso lento como si tuviera el culo roto.

Después tendría que soportar la cara de orto del medico quien entre sonrisas y carcajadas escuchaba toda la historia. Ni siquiera cuando la enfermera me coloco pomada en las nalgas y alrededor del culo, fue un momento gratificante puesto que era una señora de edad y para terminar de ponerme el dedo en la llaga, cuando entro una enfermera sexy, tuve una erección. Creo que no es necesario describir la cara que hizo la viejita cuando se topo con un miembro tan largo como el de un burro.

Ahora, tengo que acostarme de espaldas con una toalla mojada…

Enlace: http://skinsvik.com.mx/

Cortesía de Skinsvik

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