2011

El Gerente

El Valdo, nos comparte esta pieza de su autoría.

Van un japonés, un hindú, un alemán y un mexicano en un vuelo trasatlántico, en eso, mientras vuelan por el triángulo de las bermudas, el piloto del avión avisa por el intercomunicador: “señoras y señores, por motivos inexplicables para un servidor, esta chingadera se va a caer… agárrense”, el japonés saca su sable y se practica seppukku, el hindú entra en un estado de meditación alfa para entrar con su alma limpia al siguiente nivel de conciencia, el alemán se levanta de su lugar tratando de encontrar la cabina para tomar los controles y salvar el avión y el mexicano, sentado hasta atrás con unas gordas y chingándose unos taquitos de tripa se levanta y grita: ah chingao, cómo que se va a caer el avión… a ver tráiganme al gerente! (plop!).

Aunque este es un buen chiste de Polo Polo, tristemente es una verdad que los mexicanos vivimos a diario, por alguna razón extraña, que tiene que ver sobre todo con la idea general de “en México todo se puede”, los habitantes de esta bella tierra pensamos que siempre existe un ser superior capaz de arreglarlo todo, que si no hay un buen servicio de Internet ‘háblele al gerente”, que si hay un pelo en la sopa “háblele al gerente”, que si quiero que al encargado de salchichonería le metan un susto por su mala actitud “háblele al gerente”, que si el coche no quedó como debía “háblele al gerente”, y la verdad es que, la mayoría de las veces, el gerente nos ve con actitud condescendiente y termina por decirnos: “no le puedo ayudar joven…”, pero aún así, cada vez que algo no sale como queremos, la gran mayoría pide la presencia de este ente “superior”.

Lo increíble es que, tanto los clientes que buscan un servicio, así como los dueños de los establecimientos que lo proveen, siempre cuentan con la presencia de este pobre pelao que sólo sirve para poner su cara de “pendejo” cuando las cosas salen mal, una persona que lo resuelve todo, el efectivo, el chinguetas, o a veces un simple chivo expiatorio.

Las firmas de contratación de personal internacionales, tienen estándares muy bien marcados para la búsqueda de talentos específicos para nivel “gerencial”, pero en realidad, estudios sociológicos, pedagógicos y antropológicos de grandes instituciones a nivel internacional como el St. Patricks Institute of Correlative Human Excentric Studies (PINCHES por sus siglas en inglés), demuestran que esto no es un fenómeno exclusivo del mundo laboral, la gente por todo nuestro país tiene representaciones distintas de este mismo personaje dependiendo para qué lo necesitan, por ejemplo, en el edificio donde vivo, el portero no cuenta con el nivel necesario para ejercer como gerente, pero su presencia es tan importante para que todo suceda o deje de suceder en la localidad que su personificación adquiere tintes de gerente, en las familias hay un “gerente” de todo lo que tiene que ver con los autos, descrito en este bestiario como “el piloto”, en asuntos legales le otorgamos los poderes del gerente al “licenciado” (que no entiendo por qué nadie les dice “abogados”), en cuanto a la salud el doctor lo sabe todo, asi que también le otorgamos el rango de gerente por ejemplo: tengo unas almorranas espantosas desde hace meses que nomás no se quitan ni con litros de preparación H, así que “le hablo al gerente” y normalmente espero a que todo salga bien según sus indicaciones, al fin y al cabo ese guey me resuelve todo… todo depende del tema, pero siempre el chiste es que, antes de ver si hay forma de resolver las cosas sin la intervención de nadie más, ya estamos pensando en “hablarle al gerente”.

En todo caso, el gerente tiene varias características sin importar la rama que “regenta”, y son definitorias para poder encontrar a los indicados:

El gerente es un tipo “bien movido”, no puede estarse quieto en ningún lugar, tal vez por un caso de “estreñimiento perenne”, que lo tiene “nerviosito” todo el pinche día, así que se dedica a andar jodiendo a todo el que se le aparece enfrente para que haga sus obligaciones al pie de la letra. También hay otras teorías que dicen que es este mismo estrés por dejar todo perfecto el que le ocasiona la tapazón.

De la misma forma, el gerente, en base al trabajo diario, ha demostrado que tiene una predisposición para resolver cualquier tipo de diferencia entre aquellos que le sirven y aquellos a quienes sirven.

El gerente tiene la experiencia suficiente para saber qué hacer en todo tipo de situación, aunque sus actos muchas veces no sean lo mejor para cualquiera de las partes involucradas.

El gerente debe tener conocimiento de ciertas “muecas” que comuniquen conceptos específicos como: “ya te chingaste compadre”, “no puedo hacer nada”, “esto era para ayer”, “todo lo dejas para el último momento”, “eso te pasa por…” y su famosísimo gesto: “me vale madres, a ver cómo lo resuelves”.

Un verdadero gerente, puede conseguir cualquier cosa, aunque su seguridad e integridad peligre por ello, al gerente le vale madre si hay que sacar a madrazos a un mafioso de un lugar, el chiste es sacarlo. Al gerente no le importa si hay que romper cualquier tipo de código moral para resolver el pedo, mientras se resuelva.

No tiene características físicas que lo señalen, más allá de una mirada inquisitiva que parece siempre decir: “te entiendo a la perfección”. Aunque en realidad estén pensando en cualquier otra cosa menos lo que tienen enfrente.

El gerente normalmente tiene la habilidad de ver las cosas con su “precio justo”, sabe lo que cuesta todo tipo de cosas, desde el “precio unitario” de la materia prima con la que trabaja, hasta los referenciales monetarios y morales de “favores especiales” como conseguirle “una nalguita al licenciado”.

Hay gerentes bien intencionados y mal intencionados, pero lo que los caracteriza plenamente es que no creen en blancos y negros, las acciones de un gerente siempre existen en un área gris donde todo puede pasar cuando se trata de resolver las necesidades y deseos de alguien más.

¿Es usted un gerente o conoce uno bueno?, no deseche ese talento, no lo deje pasar, sus aptitudes lo clasifican como algo “imprescindible” para lograr las cosas que uno desea, el gerente puede lograrlo todo y lo mejor de todo es que, en el momento en que el gerente no pueda resolver algo, solito se auto-flagelará y lo dejará en paz antes de ser reprendido, porque para el gerente, fallar no es una opción.

Podría catalogarse como un “arquetipo” de nuestra cultura, ya que a todos, en algún momento nos ha entrado la urgencia de ser aquel que resuelve los problemas de aquellos que se encuentran a nuestro alrededor, pero sólo unos pocos son los afortunados que tienen el talento, las agallas, la falta de pudor y sobre todo la tenacidad para arreglar el pedo.

Enlace: http://elbestiariodeltumulto.blogspot.com/

Cortesía de El Valdo

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
74 Comentarios en “El Gerente”