2011

Asco

Nadie se vea incomodao,
ni nadie se crea ofendido.
Tan solo pienso y les digo
algunas que yo he pasao.
José Larralde. Herencia pa´ un hijo gaucho.

La espuma cae en mi mano izquierda, aún no levanto la vista, me la embadurno y me dispongo a rasurar, mi ralo y escaso bigote y barba, empiezo la clásica danza de la mano derecha y siento el filo de las navajas hacer su trabajo, de repente encuentro mis ojos –es trillado decir que los ojos son las ventana del alma-, mis ojos no son grandes, son chico y rasgados, orientalitos, el ceño arrugado me cuestiona, y no me reconozco, o mejor dicho me reconozco de veras.

Puedo mentirle a todos, excepto a mi. Si Basil Hallward hubiese pintado un retrato mío ¿como estaría? Me pregunto y encuentro la respuesta en esos ojitos ahora terribles, pues en ellos encuentro, más de lo que puedo escribir.

Cuando me has dicho que soy sangrón, pienso que te quedas corto, y de eso me ufano. Me gusta ser lacerante, castroso, restregarte en la cara tu pinche ignorancia, me auto instituyo como el correcto censor, de la moral, de las buenas costumbres, del buen gusto, de las leyes de la grafía, del buen acento, el mejor baile, la música y hasta los libros que has de leer.

¿Más mejor? Se dice mejor, así nomás. No cedo.

A mano tengo siempre el discurso pronto y ad hoc a cualquier tema, lo mismo es un sermón por haberte pasado un alto, conducir en estado de ebriedad, que una critica al despilfarro del erario público por parte de nuestros gobernantes. La “todologia” es mi área, que pena que tú no des para más. Ahora me escuchas.

Un aparente dechado de virtudes siempre esconde algo a los ojos de los demás.

No, yo no despilfarro mi vida viendo telenovelas ni programas insulsos y ese solo hecho me vuelve superior a ti. Aja.

Delgado hilo de sangre que resbala por mi barbilla.

El discurso aplica en conducta ajena. Yo puedo darme esas pequeñas licencias, conducir ebrio, pasarme una señal de alto, total siempre respeto los señalamientos y para que la regla exista alguna excepción debe de tener.

En horario de oficina veo videos e imagines chistosas, y por supuesto lanzo la critica mordaz cuando veo una foto de algún funcionario en el ocio cuando debía estar trabajando.

Solo por esta vez voy dar mordida o buscar algún beneficio por trabajar donde ya sabes.

El espejo es un objeto sin sentido, solo refleja lo material, el sentido se lo doy yo, yo que me veo, que veo esa espuma ahora mezclada con sangre, ese rostro tan conocido, siempre sonriente.

Presuroso enjuago mi cara, por que hoy me di asco…lo bueno de tipos como yo, es que se pasa rápido.

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