2011

La cultura de la denuncia y de chingar al prójimo

Hola, escribo esto a manera de desahogo de una amarga experiencia que acabo de tener en la madrugada.

Comenzare presentándome, por así decirlo. Yo provengo de una humilde familia del campo, mi padre desde que éramos niños insistió en que estudiáramos y que nos preparáramos pues no quería que compartiéramos la vida que el tuvo de trabajar 12 horas o mas en una modesta parcela, que teníamos para auto alimentarnos y en época de sequía salir a otros lugares a buscar trabajo. Pues bien, un día mi padre decidió jugársela y vender lo poco que tenia para traernos a la ciudad y que siguiéramos estudiando.

Llegamos aquí con unas maletas y con todas las ganas del mundo. Mi padre al no tener estudios seguía trabajando para patrones negreros turnos de 12 horas, mi hermano y yo trabajamos y estudiábamos para que apenas nos alcanzara para lo básico, fue una época muy dura de privarse de cosas, de perderse las salidas con los amigos, de ver que los demás tenían lo que estaba de moda y nosotros no.

Afortunadamente nos empezó a ir bien, no somos millonarios ni nada, seguimos en la clase media, pero ya no la pasamos tan mal como antes, mi padre tiene un modesto negocio que nos permite vivir con cierta comodidad, mi hermano y yo acabamos nuestras carreras y estamos ejerciéndolas, hasta aquí todo bien, no?

Pues bueno, ahora el problema es, el lugar donde vivimos, la gente de mi edad que vive en la cuadra, prefirieron dejar de ir a la secu para andar de vagos o vendiendo tachas. La gente adulta sigue igual, sin trabajo estable apenas consiguiendo lo suficiente para echarse sus caguamas en la banqueta cada domingo, etc.

En la cuadra, lo único que ha cambiado en los 20 años que llevo aquí, es mi casa, y he ahí el problema y la mentalidad del mexicano de: yo vivo atascado, de webon viendo como los demás progresan y yo me dedico a envidiarlos por ello, sin pensar en por que están así y proponiéndome ser igual o mejor. Ya van varias veces que tenemos problemas con los “vecinos” por lo mismo, incluso algunos hasta me han retado a golpes, ¿por que? no lo se, pero así es. Agregándole que nadie en la cuadra nos habla, lo cual, realmente no me importa.

Ahora bien, el propósito de este post es, comentar lo que nos acaba de pasar.

Precisamente a las 2:47am entre sueños escucho que alguien aporrea la ventana de mi cuarto (que da a la calle) me despierto y alcanzo a ver la sombra de alguien armado intentando observar hacia adentro. Siguen tocando y entonces se identifican, es el ejercito mexicano que viene a hacer un cateo por que recibieron una denuncia anónima de que ahí tenemos gente secuestrada ¡háganme el chingado favor!

Finalmente tenemos que abrir la puerta ya que, o abrimos nosotros o abren ellos. Después de una revisión de unos 40 minutos, se van y yo me quedo pensando en ¿quien de todos los cabrones que vive aquí fue el chistosito que se le ocurrió usar algo tan serio como la línea de denuncias solo para jodenos con su pinche bromita? ¿Quien pensó que podría ser divertido movilizar al ejercito solo para joder al vecino que te cae mal por que tiene casa propia, carro y un negocio?

Quizá lo que escribo es intrascendente pero necesito desahogarme del coraje que siento, desde las 4am llevo haciéndome el fuerte por que mis papas, adultos mayores están colapsados de los nervios por lo que paso y no puedo derrumbarme ante ellos por que seria peor para todos.

De corazón, deseo que el imbecil que pensó que esto era gracioso no sufra el miedo que nosotros sufrimos cuando vimos la calle llena de soldados exigiendo entrar a nuestra casa. Que nunca sienta la incertidumbre que sentimos antes de abrir la puerta ya que no sabíamos si efectivamente eran soldados o un grupo armado haciéndose pasar por ellos. Que nunca sientan el dolor que sentí yo al ver a mi madre diabética presa de un ataque de pánico. Que nunca sientan la impotencia y el coraje que sentí yo cuando me dijeron: alguien hizo una denuncia anónima avisando que tienes gente secuestrada aquí.

Raza, cuídense, los tiempos están muy mal, ya no sabemos de quien debemos de cuidarnos, y por favor, sean responsables, recuerden que los números de emergencia son para eso, no para estar jugando, no para desquitar sus frustraciones.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de lancer

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