2011

Aquí ya nadie quiere vivir

La mañana del miércoles el tema en todos los lugares de reunión es la masacre de la noche anterior y para colmo, justamente arriba del Café Primavera, lugar de reunión matinal de algunos medianos empresarios y políticos locales, el mismo miércoles es escenario de una nueva ejecución, esta vez en la persona de un agente de la policía.

Nuevamente la movilización policiaca y del Ejército obligan a los transeúntes de la mañana a preguntar qué está pasando, y en lo que se ha convertido Cárdenas. A las ocho de la mañana se sabe que ya han sido identificados algunos de los nueve masacrados en el taller mecánico de la colonia Melchor Ocampo, ajusticiados por supuestos sicarios la noche del martes.

Las pláticas son en tono bajo y ante circunstancias de miedo e inseguridad colectiva, el rumor se disemina más rápido que un virus letal. A las nueve horas cuando el comercio empieza abrir sus puertas ya es insistente la versión no confirmada ni desmentida por autoridad alguna, sobre la existencia de mantas en las que supuestos criminales advierten a la población en general de no andar en la calle a altas horas de la noche.

“Aquí ya nadie quiere vivir, si no me ido a otra parte es porque no tengo dinero para cambiar de casa, solo los ricos han logrado salir huyendo y si no me crees anda ve a la Petrolera o a Los Reyes y verás que solo muy pocos quedan en sus residencias” menciona el hombre de 51 años que se ufana de vivir “toda su vida” en Cárdenas y solo ahora es consciente de los altos niveles de violencia que se padecen.

En el mercado el panorama no es diferente, los comerciantes ofrecen sus frutas y otros productos a los asistentes y en pláticas breves la mayoría se queja de la inseguridad y la violencia. “Si quieres beber unas cervezas, más vale que sea en tu casa y a puerta cerrada” mencionada Gilberto Ríos, un jovencito que aprende de su padre el oficio de tendero.

A las doce del día, en la cerrada de las Cruces, calle donde se localiza el taller donde la noche del martes fueron acribillados una decena de hombres, nueve de los cuales murieron, los vecinos sostienen sus teorías de no haber visto ni oído nada, y tampoco dan muestras de interesarse mucho; la polvorienta y angosta calle luce desolada.
Vía: tabascohoy.com.mx

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de El choco

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