2011

El Héroe de Viaducto III: Karma’s a Bitch

Nada más doloroso en el camino del héroe que recibir una patada en el trasero de parte del karma por sus “buenas obras”.

Las cosas iban marchando bien, después de aquella primera victoria contra los Viene-Vienes, la actitud del héroe había mejorado, había encontrado una razón para seguir adelante en este arduo camino de ir limpiando poco a poco las calles de la ciudad, hasta que llegaron ellos… esos que “nadie vió, nadie supo, nadie nada…”, su primer acto fue descomponer la puerta eléctrica del edificio donde el héroe tiene su “guarida”, por sí sola empezó a abrirse a horas en que nadie le ponía atención, por lo cual permanecía abierta durante largos períodos de tiempo, no tardó en pasar uno de “ellos” y se dio cuenta de que nadie checaba aquello, por lo que después de un ratito de inspeccionar la zona, se metió a buscar si había algo bueno y lo encontró: la bicicleta.

El único medio de transporte del héroe en esta tumultosa ciudad, responsable de miles de horas de diversión y sano esparcimiento en las montañas cercanas a la mancha urbana, adorada compañera de aventuras por casi 10 años y eficiente solución de la angustia citadina provocada por el tráfico, fue extraída de un cuarto cerrado con llave, a manos de un tipo que “nadie vió, nadie supo, nadie nada…”.

Por supuesto, con el pensamiento de “no dejarse”, el héroe fue a levantar un acta al ministerio público, a donde le recetaron un tajante: “pues qué bueno que levantó el acta joven… pero está muy difícil que podamos hacer algo…”, sin siquiera pensar en una investigación o un veredicto que obligara a alguien a pagar la pérdida, nuestro héroe salió desganado de la oficina de gobierno. Triste, cabizbundo y meditabajo, pero sobre todo… bien ardido.

Días después del incidente de la bicicleta, aún sin noticias de cualquier tipo de querella contra cualquiera que resultara responsable, el héroe tuvo que salir caminando hacia su trabajo diario (en parte por una intermitente conciencia ecológica y en parte por dejarle el automóvil a la dueña de sus quincenas… mandil), el trayecto de siempre. Pero nuestro héroe, no contaba con la astucia de que el monstruo del tráfico había presentádose a pocas cuadras de su guarida. La gente en los autos comenzaba a sufrir metamorfosis (…es), cambiaban de personas normales a neanderthales con un volante, las mujeres convertíanse en asesinas, los hombres… en bombas de tiempo a punto de estallar, y fue cuando la debacle ocurrió: al cruzar, sobre el paso peatonal, una de las calles, un auto decidió avanzar lo suficiente para bloquear el paso a los peatones, y justo cuando el héroe tuvo que detenerse un poco para cambiar de dirección, un camión de transporte, perteneciente a un famoso restaurante japonés de la condechi (del cual el héroe ERA súúúúuuper cliente) se adelantó lo suficiente para pegarle en el costado derecho y aventar por los aires a nuestro héroe, que en un ataque de rabia se levantó y golpeó el cofre del camión, sólo para recibir una ignominiosa mentada de madre, otra sarta de “godemias y godejeles” y al final otro empujón con el frente del camión para que se quitara de enfrente.

El dolor, no sólo físico sino anímico, se presentó en un santiamén, al golpear contra la carrocería, la mano del héroe se había abierto, dando muestras de una vulnerabilidad inadvertida previamente, mientras su alma se sentía derrotada por la impotencia ante decenas de coches que clamaban con sus cornetas que el incidente terminara para poder llegar a sus destinos. Derrotado y cojeando, el héroe pudo llegar hasta la esquina y cuando levantaba la mano para enviar una sonora y gráfica mentada, se percató de que la sangre recorría todo su brazo, a lo que el chofer del camión reaccionó rápidamente para darse a la fuga.

Una señora se adelantó en su auto para ayudar al héroe: “súbete, vamos a buscar una patrulla y que refundan a este tipo, yo lo ví todo…”, las palabras de aliento, rejuvenecieron las ansias de justicia, y a menos de una cuadra encontraron a un par de patrulleros motorizados que estaban en la hueva total, al enseñarles la mano y explicarles rápidamente lo que había sucedido, acompañaron al héroe y a su nueva secuaz en la persecución del camionero, que sólo unas cuadras adelante se había detenido.

La confrontación se volvió inminente, los policías llegaron luego luego a amedrentar al chofer que, en automático, les brilló unos cuantos billetes para que lo ayudaran a escaparse de esa sin broncas. Como sabemos, el atropellar a un peatón sobre la “zebra peatonal” y luego darse a la fuga, es motivo suficiente para que le pongan a cualquiera una multa considerable si no es que lo meten un ratito a enfriar en el tambo. Horas estuvieron ahí parados esperando a que llegara una patrulla de tránsito a levantar la multa… y nunca llegó, horas enteras esperando a que llegara el seguro para pagar los daños físicos, pero como el muy pendejo del héroe le pegó en el cofre al auto, el incidente cambió de categoría de “siniestro” a “riña” y por lo tanto, el seguro se lavó las manos, y cuando por fin, consiguieron ir al ministerio público en la delegación miguel hidalgo, el “joven” que atendía, tal vez cansado por tanto trabajo en viernes a las 13:00 hrs, o tal vez movido por las ansias de recibir su mochada por parte del camionero y los patrulleros, puso su mejor cara de “gerente” y en el mejor tono burócrata que encontró, le dijo a nuestro héroe: “uy joven, es de que eso lo tiene que ir a ver a la delegación cuauhtémoc… y lo tiene que ver en el juzgado de lo civil, que lo podría checar aquí, pero ahorita no está el juez y regresa hasta el lunes…”, sin siquiera pensar en una investigación o un veredicto que obligara al camionero, nuestro héroe salió desganado de la oficina de gobierno. Triste, cabizbundo y meditabajo, pero sobre todo… bien ardido.

En menos de una semana, dos visitas al MP, y en menos de una semana, dos muestras de que los señores que deben impartir la justicia o por lo menos documentarla, tienen una hueva enoooooorme de hacerlo. Pero como dijo un amigo mío después de ver el “infame” video de 2girls1cup: “si hay dos viejas (sabrosas) dispuestas a comer caca, entonces todo lo peor que te puedas imaginar… es posible”. Un guey atropella con un camión a un transeúnte y sale ileso del incidente sin siquiera un regaño por parte de las autoridades… eso es horrible, pero… hay dos viejas que comen caca!!! ¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de El Valdo

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