2011

Lucha falaz

El ejército no es el adecuado para combatir el narcotráfico, Calderón se equivoca al elegir esta estrategia en contra del crimen organizado.

La anterior afirmación siempre encuentra eco y aplauso, más aún si se adjudica al fulano de tal en cuestión el hecho de haber sacado al ejército del cuartel para combatir a la delincuencia que nos empieza a rebasar.

La oposición encabezada en voz de Gelboy y Morerira, han descalificado el atrevimiento de Calderón al ver los resultados de tal estrategia, y no pasa oportunidad en que no le restrieguen el yerro cometido.

Sin embargo tal innovadora estrategia no es original del diminuto mandatario, acaso habría que achacarle que fue el un buen publicista del cuerpo castrense, si, un publicista que nos vendió la idea de que patrullar las zonas conflictivas con los soldados iba a ser lo mejor, porque nuestros cuerpos policíacos están corrompidos, además, añadió en la estrategia publicitaria, el ejercito tiene honor, lo que hace mas difícil su corrupción.

Y lo creímos. Tanta fue la publicidad que nuevamente caímos en el olvido. Costumbre la nuestra.

A esa costumbre apela los hijos del PRI cuando critican la mencionada lucha (ya dijo el pequeño presidente que no es guerra) pues olvidan que el ejercito ya combatía frontalmente el narcotráfico desde tiempos que no logro recordar.

La estrategia panista consistió también en poner a militares en mandos policíacos, pues los anteriores mandos ya estaban corrompidos, y nuevamente nos dijeron, es cuestión de honor y los militares la tienen.

Mienten, uno y otro mienten.

En 1989, elementos de la zona militar destacamentada en Culiacán, detuvieron a un sujeto que fue liberado dos años más tarde pues fue consignado por un delito menor.

En México se decidió crear un organismo especializado contra las drogas y el titular vendría siendo el zar antidrogas en nuestro país. Barry Mc Ferry zar antidrogas de los EE. UU. AA. apoyo que fuera un general del ejército quien ocupara la titularidad del Nacional para el Combate a las Drogas.

El titular resulto ser el general Rebollo, quien tenía a su cargo la zona militar de Culiacán, cuando ésta detuvo a Amado Carrillo Fuentes, en 1989.

A partir de ahí el ascenso de la organización de Carrillo es histórica. Rebollo combatía los demás carteles, apresaba a sus elementos y los llevaba de ciudad en ciudad para que señalaran casas de seguridad, de esta manera debilitó a todos los carteles y solo uno se fortaleció. Hoy el general Rebollo y su honor militar purgan una condena por delincuencia organizada y acopio de armas de fuego. Vivo no saldrá de la cárcel.

En esos tiempos era el PRI el que gobernaba.

Recientemente en Tijuana, ocho soldados, dos oficiales y seis rasos, llevaban ochenta kilos de cocaína, los embolsaron en sus sacos junto a su cacareado honor.

El cártel mas violento y peligroso esta comandado por ex militares, sus integrantes, la gran mayoría, también son ex militares, Los Zetas se hacen llamar.

Esto demuestra un honor con el podría limpiarme las heces fecales.

Sucede que se confunde obediencia ciega con honor. Nuestros militares no tienen un formación en la que les inculquen el honor, sino en obedecer sin chistar.

El ejército en las calles ha representado una regresión a la herencia negra del PRI, una continuidad a la falaz lucha contra el crimen organizado. Una regresión a los tiempos de la tortura por sustitución de una investigación seria.

Depurar los cuerpos policíacos, encarcelar deveras a los ministerios públicos corruptos, a los jueces comprables, ahí empieza la verdadera lucha, pero nadie tiene ganas de iniciarla.

En cuanto al ejército, que planten arbolitos, que apliquen el plan DN3, pero que estén encerraditos en su cuartel, el contacto directo con las mafias nos esta arrebatando nuestra ultima línea de defensa.

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