La Poblacion mundial continúa creciendo, según los últimos datos, en la actualidad somos casi 6,800 millones de personas los que habitamos el planeta tierra, según las investigaciones de la ONU, pero lo alarmante ahora no es que somos tantos, lo impresionante es que aun así nos sentimos solos..
De pronto, sin darte cuenta, te despiertas un día y te das cuenta que no tienes ganas de levantarte que te pesan los ojos y que no quieres mirar el reloj, que la cama es el perfecto lugar de “refugio”, pero, hay que levantarse, y hacer el desayuno resulta molesto y no tienes ganas de nada, no quieres ir a trabajar, no deseas ver a nadie, te falta voluntad. En otra ocasión sientes que te invade una angustia inexplicable y sientes unas tremendas ganas de llorar o que todo te molesta, pero porque? cualquier cosa es el motivo perfecto para llorar o enojarte, una palabra, un gesto, una acción, una persona que por mal educado te empujo en la calle, alguna persona que se pasa un alto, alguien que no pudo atenderte como hubieras querido en algún lugar, una cuenta por pagar, cualquier cosa te da el motivo justo para frustrar tu armonía, Y esa sensación va creciendo y se hace más fuerte, cada vez es más seguido, te sientes mal, ese nudo en el pecho no te deja respirar, te duele y solo quieres estar solo, que nadie se te acerque, que nadie te vea, ya no te dan ganas de arreglarte… total para que?
Por que te sientes solo, si estas rodeado de tantas personas, porque en lugar de expresarte, te reprimes? Somos sociables por naturaleza, habla no te quedes callado. Les comparto una historia que leí al respecto.
Una Chica estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletitas. Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz.
Asiento de por medio, se ubicó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletitas. Cuando ella tomó la primera, el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada.
Apenas pensó:
- Qué descarado; si yo estuviera más dispuesta, hasta le daría un golpe para que nunca más se olvide.
Cada vez que ella tomaba una galletita, el hombre también tomaba una. Aquello la indignaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar. Cuando quedaba apenas una galletita, pensó. -Qué hará ahora este abusador?”
Entonces, el hombre dividió la última galletita y dejó una mitad para ella. – Ah No! Aquello le pareció demasiado!. Se puso a bufar de la rabia! Tomo su libro y sus cosas, dirigiéndose al sector del embarque.
Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso… Para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletitas… Intacto, cerrado.
Sintió tanta vergüenza. Sólo entonces percibió lo equivocada que estaba. Había olvidado que sus galletitas estaban guardadas dentro de su bolso!. El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado.
Pero ya no había tiempo ni posibilidades para explicar o pedir disculpas. Pero sí para razonar: Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor?
Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?. Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
Una piedra, después de haber sido lanzada.
Una palabra, después de haber sido manifestada.
Una oportunidad, después de haberla perdido.
El tiempo, después de haber pasado.
Hazte el chingado favor de ser feliz por ti, por nadie mas y dialoga con quien esta a tu lado, somos millones en este mundo y tu no estas solo.
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