2011

El México de los pendejos

Es muy común oír en una persona que actúa fuera del orden o que no respeta los derechos de los demás, referirse a los demás como “pendejos”. Así es cotidiano que una persona que vive de vender películas o música piratas o quien que gusta de comprarlas diga “yo pagar por un CD, que paguen los pendejos”, “pagar una entrada de cine por ver la película, mejor la compro pirata y que paguen los pendejos”.

De igual modo al circular por las calles de nuestra ciudad, le gente que gusta de pasarse altos comúnmente dice “que se esperen los pendejos”, quienes le gusta avanzar por el acotamiento para evitar la fila: “que hagan fila y se chinguen los pendejos”.

Y cuando escucho esto de mis amistades y compañeros de trabajo o alguna persona en la calle, me digo a mi mismo, lo bueno que aun quedamos muchos “pendejos” si no, en que se convertiría este país.

Así, mientras las mentes brillantes disfrutan de una película pirata financiada por una bola de pendejos que pago su entrada al cine, mientras un conductor intrépido pueda evitar la fila de autos pasándose por acotamiento mientras un larga de fila de pendejos lo mantiene despejado. Me pregunto , que pasaría a todos los pendejos nos cansáramos de serlo, y decidiéramos comprar puras películas piratas, y de pronto ya no hubiera recursos para financiar películas y los grandes estudios de cine dejar de producir películas, y entonces los vendedores piratas no tendrían nuevos títulos que exhibir, y los inteligentes, los de siempre y los nuevos, ya no tendrían nada nuevo que ver.

Me pregunto al hacer tiempo en la luz roja, que pasaría si todos los conductores pendejos como yo, decidiéramos de pronto ser igual de chingones y formarnos en los acotamientos hasta igualar la fila de los carriles de circulación, o inclusive superarla, y pasarnos la luz roja, para crear un verdadero embotellamiento en el crucero. En ese caso quienes seriamos los pendejos, los que nos aventamos al crucero en rojo, o los que se quedaron en la fila, igual todos estamos atorados en el mismo crucero.

Cuando espero mi turno en alguna fila, y veo a un chingón, o despistado, pasarse por alto la fila y fingiendo tener una duda o no haber visto la fila tomar el turno siguiente, me pregunto, y si todos le jugáramos al chingón y en lugar de hacer una fila ordenada todos llegáramos y nos amontonáramos junto el dependiente y lo atiborráramos de tramites sin que pudiera atender uno por que otro chingón ya se puso, y asi sucesivamente. Todos seriamos chingones?

Francamente no lo se, y la verdad desisto en mi intento de averiguarlo, me conformo con seguir siendo un pendejo que disfruta de su película en el cine con todos sus efectos especiales, y esperando los estrenos de cada verano. Seguiré siendo un pendejo que hace la luz roja y espera en su carril. Estaré de pie en la fila esperando mi turno, de todos modos, mientras el numero de pendejos siga firme, y el numero de chingones no se incremente, este país mantendrá una atmósfera donde se pueda medio vivir. Por que estoy seguro que el día que los chingones y cabrones se dispare, este país se volverá un caos.

P.D. Reconozco que en ocasiones, me llega la clarividencia y siento la necesidad de ser chingon, sobre todo cuando la película ya fue sacada de cartelera y aun no esta a la renta. O cuando por alguna razón mi tiempo es limitado en el camino. Pero después de esos impetus vuelvo a mi letargo neuronal, y vuelvo a ser pendejo.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Ruben

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