2011

Antonio Reveles – Andrés Pérez, Maderista

Y con esta terminamos una más de nuestras miniseries. Agradezco a Antonio Reveles haberse animado con estos 5 aportes ya que es el sabe perfectamente bien que no es fácil escribir en este blog. Seguiremos con esto la próxima semana con otro viejo conocido de este blog, Cayman. – El Chilakil

Hay un libro que trasciende dentro de los estudios de México, del mexicano y de la mexicanidad y que irónicamente no aborda los temas de manera directa, en el, el Doctor Azuela plasma todo el descontento, desencanto y disgusto que ha sentido, que siente y que muy probablemente sentirá el mexicano por varias décadas o siglos más, además de trascender en el formato de la escritura ya que es la precursora de novelas como “Los de abajo” también del Doctor, “EL luto humano” de José Revueltas, del clásico de Paz “El Laberinto de la soledad” entre otras de igual importancia. Es también la primer Novela de tema Revolucionario del Dr. Azuela.

Pero decía que trasciende porque describe “de pe a pa” al mexicano en general, al de todos los Méxicos y al de casi todos los tiempos y épocas de este, tú país, veamos:

De la intelectualidad: “Me regocijo que la intelectualidad de mañana lave el borrón afrentoso de este Gobierno apático, caduco y servil; que dé esperanzas de ser menos miserable, menos venal y menos canalla que la de hoy” o este que tanto me gusta: “Inspiran aversión, repugnancia, asco (..) Tantos literatoides de u México, piara de ilotas de la pluma, hinchados de ruindad, eunucos llorones de la paz, incapaces de dar ni una gota de sangre por el hermano, ni por la patria, ni por la especie…”

De la prensa y los medios de información: “No ha quedado huella alguna de independencia (en la noticia) y esa prensa oficiosa, prensa albañal, es la muestra evidente de lo que pueden la insolencia, la maldad y el cinismo de los escritores de alquiler” (jajaja y todavía hay quien aplaudió el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia), también: “Mandrias que se pasan la vida incensando eternamente al que les llena la tripa y se quedan satisfechos con que su nombre figure como una cifra más entre los siervos miserables y corrompidos, buenos apenas para cantar las mesalinas de sus amos.”

Del/los partido/s Político/s (que aunque habla del “conservador” bien se aplica a la mayoría): “El nombre es lo de menos. El partido es el mismo: descendiente legítimo de los encomenderos enriquecidos con el sudor y la sangre del indio, el de los congregados de la Profesa, el mismo que hizo un trono para Iturbide y otro para Maximiliano. Ese partido que ahora no cree en Dios porque Dios ya no le sirve de nada; pero que si mañana lo necesita irá a buscarlo llenando las catedrales. Siempre el mismo, toda la turba famélica e insaciable de esta raza infeliz mexicana”.

De las revoluciones: “Los pueblos han derramado siempre su sangre por arrancarse de sus carnes a los vampiros que los aniquilan, pero no han conseguido jamás sino substituir a unos vampiros por otros vampiros. Emperadores, papas, reyes, presidentes, su nombre poco importa, son y han sido siempre los mismos…”

Algo que bien puede ser fe: “…Usted no comprenderá la lógica del ateo que en un momento de suprema angustia vuelve los ojos al cielo e implora al vacío, si usted no sabe que atavismo y herencia son inmensamente más poderosos que la fuerza aislada de nuestro yo; porque esas fuerzas estarán siempre prontas a caer como una maza aplastante, apenas ceda un poco la fuerza de la inteligencia a cualquier otra, como a la del dolor, por ejemplo. Usted no comprenderá al individualista anarquista que en un instante angustioso para su país se lanza a la guerra, si usted ignora que el que niega la patria, que el que detesta al militar en el instante supremo en que oye la voz de su raza, todo lo olvida por ella porque significa una fuerza infinitamente superior a la de un cerebro atiborrado de doctrinas. No podrá comprender a un hombre de alta cultura que sabe plenamente que “el universo soy yo” y que el día que vio a un hijo suyo arrebatado por la corriente de un río caudaloso, se arroja a salvarlo, a perecer ciegamente junto a él, sino comprende que la fuerza de la especie es enormemente más poderosa que la del “yo”, de ese pobre “yo”, de ese ridículo y fatuo “yo” a quien en momentos supremos de la vida, atavismo, raza, especie, etc., lo descubren en toda su insignificancia y en toda su impotencia.”

Y sí, me robé la sección de mi carnal Awelo, pero hay una diferencia, estas letras a parte de ser para compartir, creo que son para atesorar (y no es que las otras no lo sean pero verte a la cara en el espejo debe de recordarte siempre cómo eres) porque en resumen nos define como mexicanos y como humanos en general, define muy bien porqué en Máxico no triunfó ni triunfarán las revoluciones, pero sobre todo nos descubre cómo todos los que tenemos conciencia de los males, todos esos que sabemos y queremos ver soluciones todos esos que no nos importan mientras que no nos afecten las cosas, todos esos que somos chambiteros (sí, de esos de “mientras tenga mi chambita”), osea, los mexicanos promedio que somos todos, no pasamos de ser un simple, Andrés Pérez, maderista…

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