Recuerdo un comercial en el que aparecía un vaso con agua hasta la mitad de su capacidad, y una voz en off preguntaba si estaba medio vacío, o medio lleno, al igual que vemos el vaso con agua, vemos la vida, solo hay 2 maneras, medio vacío o medio lleno, o con pesimismo o con optimismo y es muy probable que todos la hayamos visto de una u otra forma, en algún momento de nuestras vidas, de las dos sensaciones, sin duda, es el optimismo, el que mejor se siente, todo es color de rosa, miel sobre hojuelas, y bailar la manzanilla, pero no creo que haya cuerpo que soporte tanta felicidad las 24 horas del día los 365 días del año, un optimista tarde que temprano se cansará y tendrá sus días de depre, pero como toda actitud está en la esencia, no pasará mucho en volver a su estado de satisfacción y a su sonrisa de Guasón, como es lógico, no siempre puede estar nublado el sol.
Es menos probable que un pesimista tenga sus días de optimismo, tal vez los tenga, pero como su esencia es de pesimista le durará muy poco el gusto.
Dice José Saramago que:
“Los únicos interesados en cambiar al mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay”
Y me parece que eso es muy pesimista para los optimistas, porque no basta con ser pesimista para querer hacer un cambio, también es necesario actuar, y para actuar, hay que ser optimistas, no es posible actuar, si no se tiene la esperanza de que todo puede salir bien, y no es que quiera llevarle la contra al Maestro Saramago, pero como veo las cosas, ni los optimistas radicales, ni los pesimistas en extremo, vamos a cambiar nada, unos están muy ocupados en ser felices como para ver el caos que les rodea, y los otros muy deprimidos como para querer actuar, pero lo peor, si querer ser pesimista, no es ver el vaso medio lleno, ni medio vacío, lo peor, lo grave, lo patético, es verlo con indiferencia.
Que más da si somos pesimistas u optimistas, lo que no podemos es ser indiferentes, hay que hacer un esfuerzo por salir del letargo que nos produce el desanimo para hacer algo positivo por nuestra vida y nuestro entorno, y hay que bajarnos de vez en vez de la nube de la euforia, para darnos cuenta que a nuestro alrededor hay quienes necesitan un poco de nuestra alegría.
Háganle el favor a la vida de ser pesimistas u optimistas, pero jamás indiferentes.
Liga directa: youtube.com

