2011

Las autoridades no son tan (tan) malas como las pintan

Alguna vez tuve un iPhone 4. Para finales de junio, mientras caminaba por las “tranquilas” calles de mi colonia, recibí una llamada, y metros más adelante un tipo me amenazo con un cuchillo para que le diera mi teléfono. Lo primero que hice fue ver a mí alrededor pero la calle estaba vacía. Estaba enfrente de una casa con reja, y lo único que se me ocurrió fue aventar el teléfono adentro de la casa, y el más interesado en el teléfono me soltó, pues me había sujetado la playera. Me hice hacia atrás y vi unos carros venir, a los cuales les pedí ayuda. Estos al verme pedirles ayuda se frenaron y se echaron en reversa. Aquí el primer HECF. No pedía que recibieran las acuchilladas por mí, solo que le pitaran o simplemente lo vieran al tipo para que se asustara, pero no. Fueron dos carros y los dos hicieron lo mismo.

Mientras me seguía amenazando con el cuchillo, yo retrocedía y el aprovecho para meterse a la casa por el iPhone. No pude más que ver como huía en una moto mientras me gritaba amenazas. Afortunadamente los iPhones poseen una App llamada “find my iPhone” el cual rastrea el equipo y lo muestra en un mapa en tiempo real ya sea con ayuda de redes wi-fi o 3G. También descubrí que aun apagando el teléfono el rastreo continua. Llame al 066 para pedir apoyo, y después de unos minutos unos policías llegaron. Les explique cómo estuvo todo y que podía verlos por medio de internet. Me pidieron ir con ellos pero yo tenía que comunicarme a mi casa para saber hacia dónde se movía el teléfono. Total, llegamos a la casa del tipo este, donde había pura gente de la misma clase, pero este ya se había ido hacia otro punto. Lo seguimos a otra colonia pero no dimos con él. Hable a la casa y me dijeron que ya iba de regreso así que les dije a los policías y rápidamente regresaron.

Cuando llegamos, el tipo iba llegando, nos vio, aventó la moto y se metió corriendo a su casa cual rata es. Inmediatamente salieron todos los esperpentos de familiares a defenderlo y hacérsela de pedo a los policías, pero como el tipo tiro la moto y los policías lo vieron, estos la aseguraron a lo cual los familiares la jalaban tan cual se las estuvieran robando…

Total, resulta que el tipo defendió el iPhone como si fuera de él, que todavía con moto confiscada, se brincó quien sabe por dónde y volvió a huir con el teléfono en otra moto. Les dije a los policías que el teléfono se movía otra vez y tratamos de alcanzarlo, pero el rastreo tiene un leve retraso, que cuando llegábamos a cierta cuadra, él ya estaba en otra. Así huyo hasta otra colonia y después perdí la señal. Probablemente le sacaron el chip. Total, los policías pudieron obtener el nombre del tipo, el nombre de un hermano suyo que me la estaba haciendo de pedo y la dirección de su casa, datos suficientes para la demanda.

Al día siguiente puse la demanda, pero eso sí, es un proceso burocrático muy tardado, el caso es que antier me visitaron unos ministeriales pidiéndome más detalles, y el día de ayer uno de estos agentes me llamo, diciéndome que fuera a reconocer al tipo, pues ya lo habían detenido. Me dirigí al MP y si, en efecto era ese tipo, lo reconocí y lo acuse. El ministerial me dijo que tenía 8 investigaciones por robo, y que gracias a mi denuncia ya llevaba 3 órdenes de aprensión y esperaba poder adjuntarle las otras 5, a lo cual la pena es de aproximadamente 6 o 7 años. Le pregunte que debía de hacer yo para que el tipo me pagara por los danos causados y me dijo que eso solo lo determina el juez, pero aun así, si no tiene con qué pagar se queda en la cárcel. Me dijo que tal vez no recupere mi teléfono, pero gracias a que me importo hacer la denuncia y andar ahí al menos cada semana, ya no podrá asaltar a más personas, al menos en un buen tiempo. Y pues sí, que bueno, pero eso a mí no me hace recuperar mi iPhone.

EL HECF está en que muchas veces juzgamos a las autoridades como lo peor de lo peor, de ser socios del narco y la delincuencia, de servidores públicos incompetentes, cuando realmente hay personas que si hacen su trabajo, y que bien o mal, no están del lado de la delincuencia, sino de hacer cumplir su trabajo.

La verdad yo, como la gran mayoría los juzgaba, pero después de ver como los policías me ayudaron y confiaron ciegamente en las instrucciones que les decía durante 3 horas aproximadamente, aun sin saber si les decía la verdad o no, y los ministeriales que me dijeron que desde las 5am lo estaban espiando para poder detenerlo en fragancia, ósea, en un intento de asalto, de verdad creo que muchos de ellos salen de sus casas a hacer lo que deben de hacer, tratando de regresar íntegros, para el día siguiente volver a salir a cumplir con su deber.

Y bueno, por el otro lado, gracias a tener un iPhone pudieron detener al tipo ese, porque de haber sido otro teléfono, todo hubiera quedado en una denuncia a quien resulte responsable y ya.

Y eso es todo, la triste historia de cómo perdí mi iPhone.

Cortesía de Ducklator

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
274 Comentarios en “Las autoridades no son tan (tan) malas como las pintan”