2011

415 aniversario de la fundación de Monterrey

Aquí les envío este relato que escribió mi padre, orgullosamente regiomontano y nuevoleonés, el día de hoy que es el aniversario de esta hermosa ciudad.

Imaginemos en lo que hoy es la Gran Plaza (macroplaza), hace cientos de años era un vergel de bosques de encinos, ébanos y anacuas; todo regado por los ojos de agua que Alberto del Canto en 1577 nombró Ojos de Santa Lucía siendo esta la primera fundación de nuestra gran ciudad.

Pero no contaba que los nativos de esta región eran de gran bravura; más altos que los mexicas, mayas o tlaxcaltecas con los que habían tratado y más feroces; será por el hecho de que estas tierras norteñas no eran tan productivas, y para ganarse el sustento y la vida había que pelear por ella.

Por lo tanto la ferocidad de los indios hizo que se fueran a otros lares dejando estas tierras deshabitadas del “Valle de Extremadura”.

En 1582 llega el aguerrido capitán Luis Carvajal y de la Cueva que después de fundar el Nuevo Reino de León, llegó a los ojos de Santa Lucía con 200 hombres armados hasta los dientes, pues la fama de la bravura de los indios ya la conocía, y fundó la Villa de San Luis Rey de Francia. Poco le duró el gusto porque los indios con todos y sus 200 hombres los mandaron a freír espárragos; no pudieron con la furia desatada por los naturales dejando El Valle de Extremadura solo nuevamente.

Algunos años después; el 20 de septiembre de 1596; Llegó bajando de Saltillo Don Diego de Montemayor; conformando la caravana 12 hombres con sus respectivas familias; entre ellos un cura; contando un total de 50 personas entre hombres, mujeres y niños. Ya me imagino el cuadro cuando los indios los vieron llegar; han de haber sonreído y comentado que con una patada en la cola fácilmente los echarían de estas sus tierras.

Monterrey es una de las pocas ciudades que cuenta con “Acta de fundación” y esa acta dice lo siguiente:


EN EL NOMBRE DE DIOS TODO PODEROSO… YO, DIEGO DE MONTEMAYOR, EN NOMBRE DE SU MAJESTAD REAL DON FELIPE NUESTRO SEÑOR, HAGO FUNDACIÓN DE CIUDAD METROPOLITANA JUNTO A UN MONTE GRANDE Y OJOS DE AGUA QUE LLAMAN SANTA LUCIA… Y SE HA DE INTITULAR E INTITULE LA CIUDAD METROPOLITANA DE NUESTRA SEÑORA DE MONTERREY… Y EN FE Y TESTIMONIO DE VERDAD LO OTORGUÉ Y FUNDÉ EN EL VALLE DE EXTREMADURA, OJOS DE SANTA LUCIA , JURISDICCIÓN DEL NUEVO REYNO DE LEÓN, EN VEINTE DÍAS DEL MES DE SEPTIEMBRE DE MIL QUINIENTOS Y NOVENTA Y SEIS…

1° Lo curioso es lo optimista que fue Don Diego de Montemayor al tomarse el tiempo de hacer el acta y mandarla con el virrey en lo que hoy es la ciudad de México, en un viaje de un mes de ida y otro de regreso con los peligros que podían enfrentar en tan largo trayecto.

2° Otra muestra de optimismo es el título rimbombante de ponerle “CIUDAD” a un ranchito de 12 chozas perdidas en la inmensidad del Nuevo Reino de León de 702,244 km cuadrados.

3° Y no conforme con eso le agregó a la “CIUDAD” el título de “METROPOLITANA”… Pa su mecha… que aventado, pues imagínense que Hualahuises tuviera ese nombre; “Ciudad Metropolitana de Hualahuises” como que no le hubiera quedado.

Mi teoría de porqué si le funcionó, es porque la aseguró en las primeras siete palabras del acta de fundación.

A esta tierra tan feroz que se le llamó “Tierra de Guerra Viva” porque la guerra con los nativos que solo defendían su territorio que habitaron, duró toda la era colonial y aun después de la independencia; y esa incertidumbre en la que vivían nuestros antepasados (llámense indios americanos o españoles) a diario, nos dieron un carácter y fortaleza que no se vence a la primera; hasta en la manera de hablar golpeado, de vestir con ropas duras, alimentos sencillos sin mucho rebusque, poca verdura y mucha carne por ser tierras áridas que no daban el sustento de la agricultura mas que solo pastas para el ganado.

Ese carácter recio que cargamos lo tenemos en la genética y no se puede evitar y después de pasar Beulahs, Gilbertos, Gabrielas, Émilis, Alex etc.; además de rudos climas, largas sequías y violencias extremas como la actual; el Nuevoleonés no se va a amendrentar; el Nuevoleonés no va a sucumbir, el Nuevoleonés va a salir adelante y con la cabeza en alto y vamos a recordar estos malos tiempos como algo del pasado en un mejor futuro, todo esto gracias a las primeras siete palabras de Don Diego de Montemayor del Acta de fundación de la “Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey”

Cortesía de Marco A. Díaz Ávila

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