2011

¡Basta ya!, señor Presidente

Basta ya, Felipe Calderón, de pedir tramposamente ya basta a las críticas, porque mientras fueron oposición tú y tu partido hicieron de la crítica su PAN de cada día durante 60 años. Ahora no nos exijan que nos callemos sólo porque hoy ustedes se encuentran al frente de la cosa pública, como si eso fuera garantía de buen gobierno.

Basta ya, Felipe Calderón, de la estrategia mediática seguida por tus voceros oficiales y oficiosos con la que pretenden socializar la culpabilidad de la tragedia nacional por la que atravesamos. Ya basta, no nos endosen culpa alguna por las consecuencias inmediatas de las torpezas cometidas desde la responsabilidad de un cargo público de gran impacto como el Ejecutivo.

Basta ya, Felipe Calderón, de repartir y endosar yerros al por mayor cuando se trata de fracasos y malas noticias; ya basta, por otro lado, de tu afición a colgarte los triunfos y las medallas de otros cada que tienes oportunidad. Siempre vas trepado de mosca en el camión del éxito ajeno porque no tienes nada para presumir.

Basta ya, Felipe Calderón, de echarle la culpa al pasado un día sí y al otro también por lo que ustedes sólo han sabido empeorar, o, en el mejor de los casos, replicar. Porque hoy México es unos de los países más corruptos. Sí, aún más corrupto que hace diez años, según Transparencia Internacional; porque hoy México es uno de los países más violentos del mundo, más violento que Afganistán y tan o más violento que Irak, hecho impensable hace 5 años y en cualquier otro tiempo, mientras que desde la comodidad y seguridad que te brindan tus guardias pretorianas te avocas a ordenar que se redoble el paso. Dios nos libre. Porque hoy la libertad de expresión es una quimera, ya que México ha pasado a ser el 2º. país más peligroso para el ejercicio periodístico, lugar donde decenas de profesionales de la comunicación incómodos han sido silenciados durante tu sexenio. El caso más reciente e ilustrativo de tan atroz flagelo es el asesinato de las periodistas Marcela Yarce Viveros y Rocío González Trápaga, una de las cuales había investigado, dado seguimiento y expuesto escandalosos casos de corrupción en PEMEX, y que colaboraba con la revista Contralínea, cuyas oficinas fueron allanadas y robadas el año pasado. Ósea que aquello de que con el cambio las libertades se asentaron hasta para ser respiradas no es más que una farsa engañabobos.

Basta ya, Felipe Calderón, porque los programas y obras de tu gobierno son un monumento fiel a la ineficacia, corrupción y despilfarro característicos de los últimos años; porque la Estela de Luz, proyectada para ser el deslumbrante artificio con vista de engalanar las conmemoraciones del bicentenario ni siquiera contaba con un proyecto ejecutivo el día de Septiembre de 2009 en que colocaste la primera piedra. A dos años de iniciada la empresa y a un año del Bicentenario, por increíble que parezca, apenas las luces están montadas. Porque el costo para dicho proyecto se infló 500%, pasando de los 200 millones de pesos considerados inicialmente a más de mil millones dado que el constructor favorecido y consentido así lo exigió. Todo se lo dieron sin chistar.

Basta ya, Felipe Calderón, de decirnos veladamente que nos contentemos haciendo más con menos, porque funcionarios de tu gobierno y miembros de tu partido han sido pillados despachándose con la cuchara grande en grandes actos de corrupción, que por ende, constituyen también grandes atracos a la nación. Como consecuencia, muchos inocentes siguen muriendo fruto de esa corrupción, pero a cambio nos piden que volteemos para otro lado porque los únicos responsables y los únicos malos son los encapuchados, según su razón. No lo creo. Y al final, para curarte en salud y eludir tu propia responsabilidad rematas apelando a una engañosa y no bien definida unidad poniéndote del lado de las víctimas, a pesar que tú eres quien tiene que entregar cuentas y dar resultados. Nada de eso.

Basta ya, Felipe Calderón, de ensalzar la encomiable labor de las Fuerzas Armadas en el combate contra los criminales con fines políticos y electorales, mientras que otros nobles servidores del Estado, como los médicos del sector público y maestros rurales son condenados a la marginación y agravio perpetuos.

Basta ya, Felipe Calderón, de querernos hacer creer que sólo tu estrategia contra el crimen organizado es la correcta y la óptima, al tiempo que la realidad insoslayable nos demuestra un México donde hoy se consume, produce y trafica más droga que nunca, y donde también existen más cárteles que nunca. Ósea que tu postura sólo reditúa en muchos muertos y pura demagogia, pero no en resultados tangiblemente positivos. Ni hablar de la industria del secuestro y la extorsión vueltos males endémicos por todo el país durante tu administración. De todo lo malo, hoy hay más, Felipe.

Basta ya, Felipe Calderón, que digas que otros no hacen su trabajo o que atienden a intereses oscuros y que por eso las cosas andan mal, porque tuya fue la obcecación de ponerte a hacer la guerra antes haber limpiado la casa, antes de haber hecho un diagnostico del problema en tu afán por sepultar unas elecciones caracterizadas por la polémica y el juego sucio. Porque apenas al quinto día de estrenarte como presidente sacaste la tropa a las calles sin conocer las características del enemigo, sin tener una idea clara de cómo combatirlo. ¿En 4 días (no tomo en cuenta el día de tu toma de protesta) qué tipo de análisis se puede hacer y qué estrategia se puede delinear para enfrentar al narcotráfico? Ahora todo es un lodazal. De ahí tu responsabilidad irreductible.

Basta ya, Felipe Calderón, de tu hipocresía al señalar, acusar y desprestigiar al Poder Judicial como patrocinador de la impunidad, ya que como candidato a presidente juraste y perjuraste que irías con todo contra el gober precioso, que impulsarías un juicio político contra ese impresentable. Una vez ocupaste la grande no tuviste más que sonrisas, abrazos y apapachos para con el protector de redes de pederastas y corrupción de menores. O qué, ¿ya se te olvidó cuando en un mitin de tu campaña presidencial le sacaste tarjeta roja a Mario Marín? Lo que sea que eso haya significado, una vez más nos mentiste.

Basta ya, Felipe Calderón, de sembrar la discordia con tu mala leche y simplismo ramplón al categorizarnos como buenos y malos mexicanos, con obvia dedicatoria para quienes no aprueban a rajatabla tu forma de hacer gobierno.

Basta ya, Felipe Calderón, de presentar a los sindicatos no alineados como la antítesis del desarrollo, como los enemigos del progreso, especie que muchos han creído; no obstante, en tu carrera por la presidencia accediste apretar aún más las mordazas que mantienen como rehén a la educación a través de los pactos ahora ventilados por cierta maestra indiscreta y ávida de poder, lideresa del sindicato más grade de Latinoamérica, por cierto. Tú le diste lo que exigió: puestos de élite en la administración pública para sus empleados. En correspondencia, te proporcionó los mapaches de la alianza referida tan necesitados por ti el día de la elección más importante de 2006.

Basta ya, Felipe Calderón, porque durante tu gobierno México ha sido relegado al sótano del crecimiento económico en América Latina. En 2009, por ejemplo, sólo crecimos más que Haití, ni más ni menos, señor, según datos de la OCDE y la CEPAL. Como resultado, el promedio del crecimiento del PIB durante estos 5 años de tu administración es apenas de 1.5%, cuando países como Venezuela o Brasil han estado creciendo año con año al 5% o más.

Basta ya, Felipe Calderón, de autoelogios multimillonarios; ya basta de alegre propaganda oficial que nos acecha a toda hora, en todos lados, porque desde el inicio de tu gobierno a Diciembre de 2009 ésta sangró las arcas públicas con más de 18 mil millones de pesos para regocijo de los grandes medios, por supuesto. Dinero que es de todos los mexicanos, pero del que dispones sin empacho como si fuera enteramente tuyo y de tu gobierno. La cuenta al final de sexenio no me la quiero imaginar. Así las cosas, mientras que desde el año 2000 a la fecha 10 millones de mexicanos engrosaron las filas del ejército de pobres, tendencia que se ha acelerado durante tu periodo, según el Banco Mundial.

Basta ya, Felipe Calderón, de decirnos que la economía va mejor aunque no lo parezca y que la inflación anual es de apenas un dígito porcentual de poco valor, cuando a la hora de hacer compras nos damos cuenta que de manera ordinaria ésta llega hasta el 40% o 50%. Muy triste y desolador siquiera imaginar cómo sortearán semejante tragedia los millones y millones de mexicanos en extrema pobreza, quienes literalmente se mueren de hambre.

Basta ya, Felipe Calderón, de tantos engaños. Prometiste ser el presidente del empleo, pero eres el presidente de la guerra fallida y sus miles de inocentes muertos y millones de afectados. La gente está desapareciendo en las carreteras del norte del país sin dejar rastro. Hombres, mujeres y niños comunes no vuelven a ser vistos. ¿Qué está pasando?, carajo. Eres el presidente de los cientos de miles de desplazados que huyen por todo el país de la violencia desbordada. Ciudad Juárez se está quedando sin gente, pero nadie en la televisión menciona algo al respecto. Los pueblos fantasmas abundan al noreste de México, pero tú dices que contigo vivimos mejor. Eres el presidente de la carestía y la pobreza sin freno, de los sistemáticos gasolinazos a pesar que prometiste bajar el precio de los energéticos; eres el presidente de la corrupción, del amiguismo y del compadrazgo, y de la incompetencia en su máxima expresión. Todo, todo en detrimento de la gran mayoría de los mexicanos. Aunque eso sí, contigo hemos tenido el honor de cobijar y alimentar al hombre más rico del mundo en un país lleno de desamparo. Sí, un hombre que es el reflejo fiel de la protección y contubernio del que gozan los oligopolios y la alta clase empresarial por parte de las esferas privilegiadas de la burocracia mexicana. Ojalá así gobernaran para todos. Cada vez los súper ricos y los muy ricos son más ricos y los pobres más pobres.

Por eso y más y, aunque quieran que nos quedemos callados, ya basta, Felipe Calderón. Ya basta de ti y los tuyos, porque le han hecho mucho daño a México.
¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Mabus

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