2011

Un mundo maravillo… que no existe

Pobres de los niños…
No les digas que la vida es un bombón
porque el camino está sembrado de perdición

El Tri

Me gusta el sol y la lluvia, las flores y el otoño. El agua simple y el tequila añejo.
Me gustan tantas cosas, unas buenas y otras malas, las muy malas las evitó, siempre, me he equivocado y lo he notado y he aprendido, sin embargo hay cosas que nunca haré, por convicciones claras, por una formación precisa.

Yo no soy el que logró esto, fueron mis padres, mi madre en específico, no me escondió lo malo de la vida, sino que me enseño la diferencia.
Esto viene a cuento porque he escuchado que a los niños no hay que permitirles jugar con juguetes que aparentes armas, o no dejarlos ver televisión y navegar en el Internet, ni se diga, ¡hay cada tipo tan vulgar!

Mi madre nunca me prohibió jugar con una resortera, un tirafichas, una honda, ni muchos menos armas de fuego, en casa había un arma de fuego, jamás la tocamos, Nunca he matado un bicho por diversión, pesé a tener excelente tino en la resortera, jamás dispare contra un ave, y me cabreaba que mis amigos lo hicieran, ¿para qué? Yo tenía mascotas y mi madre me enseño a cuidarlas, mi padre a entender que un perro es tan amigo como el que mas, y un caballo una bestia demasiado noble, tanto como un buey que jala la yunta y no se raja, animales amigos del campesino, en fin, ellos me enseñaron lo que es juego y lo que no, respeto.

Que bonito sería hacer una burbuja y construirle un mundo a los hijos, y en esa burbuja acomodarle solo buenas cosas y momentos gratos, sería maravilloso, claro que si…pero la vida no es así.

La realidad nos abofetea a diario, y sino estas preparado, no es una bofetada sino un santo guamazo, por eso en lugar de encapsular a los niños y negarles la existencia de lo que consideramos insano, es mi convicción enseñarles a convivir con todo lo que les rodea, taparle los ojos cuando pasa una escena sexual por televisión no hace sino azuzar su curiosidad, esconderles los juguetes “violentos” los enclaustra de una realidad que nos guste o no, esta ahí en algo que se llama vida, no es nuestra obligación, como padres o como abuelos, arrimarles nomás las cosas bonitas de la vida y ponerles una barrera a lo “malo”, no, eso es muy fácil, mucho muy fácil, sin embargo la verdadera tarea consiste en enseñarles a discernir, a que noten la diferencia y aparte sepan elegir.

La cosa sería mas sencilla, pero comimos del árbol de la verdad, y la verdad es una cosa muy distinta que una burbuja de la que un día van a salir nuestros hijos, si encapsulamos a nuestros hijos un día saldrán a ese mundo maravilloso que no existe.

Ni esconderles los juegos, ni quitarles el televisor, sino ser responsable y no sentirán mayor dicha que ver a su hijo ningunear al televisor mientras intenta descifrar un impreso, porque es lo que papá hace, enséñenles que existe el sol y la lluvia, las flores y el otoño…

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