2011

Las cosas si son como antes

Los niños de hoy en día ya no son lo qe solían ser, ellos ahora son más propensos al aburrimiento. Poseen con mucho, mas artefactos, armatostes y modos de diversión que los que yo tenía cuando tenía su edad; sin embargo aun así suelen a veces aburrirse más que cuando alguno de los aquí presentes ve el canal del congreso o leer las pendejadas en HECF, a final de cuentas todo lo que les llega y les interesa tiende a ser cortesía de la pantalla de Plasma o LED depende de que tan modernos sean los padres en cuestión. Si esto no ocurre, ahí se quedan tiradotes hojeando la misma revista por chingonesima ocasión. Y digo esto no porque quiera polear, no porque quiera a huevo decir que mi niñez es mejor que la de ellos, mas bien es con fines de investigación, es digámoslo asi una teoría que intenta comprobar que, a 30 años de distancia los chamacos ya no son los mismos, pero a su vez hay cosas que nunca cambian.

Dispararle a un infante de 4 años un helado no tiene ya chiste, ah no, para el solo resulta divertido ir a la tienda que tiene más sabores, presentaciones, conos, vasos, popotes, tapas y chingados monos como sea posible, aunque siempre termine pidiendo “el de Blueberry” después de darme una paseada por todos los sabores. Hace 30 años a mí me pasaba lo mismo a, diferencia que yo solo quería los cascos de la Danesa 33, el pinche helado ni me lo tragaba en cuanto se podía se lo regalaba a mi padre o se lo chingaba el perro del Chetos (mi vecino), eso pasaba en la ciudad.

Sin embargo, 30 años atrás en vacaciones, cuando íbamos al pueblo todo era completamente distinto. El probar helado era un poco más complejo pero a la vez más disfrutable, lo primero era decidir el día y la hora, éramos 9 primos así que, no era tarea fácil el ponerse de acuerdo, no era que en el pueblo se tuvieran citas y un chingo de cosas que hacer, pero si teníamos o más bien mis primos tenían obligaciones, sacar a las vacas, limpiar la troje, meter las gallinas etc. Total que normalmente quedábamos a merced de lo que mi tía “la Chofis” decía, a final de cuentas ella sería la encargada de preparar los instrumentos para confeccionar el helado, además de su labor de Supervisora General durante el proceso, el segundo pedo era escoger el sabor, la verdad no había tantos como hoy, si mal no recuerdo era normalmente 3 las opciones, limón, fresa o naranja, era al menos media hora de discusiones para que yo recuerde casi siempre llegar a la conclusión que queríamos de Limón, solo una vez gano fresa ni se pa que la hacíamos de pedo.

El “chino” mi primo el más grande sería el encargado de hacer los menjurjes junto con mis tres primas cuyos apodos hoy en día son innombrables, mientras, los mas jóvenes se iban en chinga por el hielo, era el momento de asaltar los congeladores de las casas de mis tías y tíos, comandados siempre por el mas gandalla el “geras” eran no menos de 10 casas que en ese entonces según el censo de 1980 eran como el 12.3% del total del pueblo todo esto nos llevaba no menos de 35 minutos pero no más de 50 era un plan casi quirúrgico, tárdate mas y el hielo chingaba a su madre (la hielera que teníamos no era tan chingona) tárdate menos y el pinche Chino no iba a tener el menjurje listo de todas formas, total que ahí íbamos por el pueblo con una hielera en el carro deslizador avalancha que lo único que le quedaba del original eran las llantas y el volante, el resto ya era un modelo tuneado y mejorado (por cierto que pinche tabla tan fea le ponían a las avalanchas no?), en fin la discusión aquí era quien Manejaba y quien empujaba, el pinche Geras terminaba manejando la mitad de las veces.

Llegando a la casa era hora de poner manos a la obra, el cubo chico metálico se insertaba en el cubo grande o cubeta como le quieran llamar, el hielo se colocaba homogéneamente pa que el cubo chico quedara centrado y se le iba añadiendo la sal, mi tía la chofis nos dirigía como el capitán furia dirige al América todo era un desmadre, pero aun así empezaba el procedimiento siempre a tiempo, y ahí te vamos a darle vueltas como pendejos, todo mundo le pasaba, ahí si no había de que te hicieras wey o no te tocaba helado, mi tía la chofis nomas se daba sus vueltas pa ver como iba el asunto metía su palita y le daba una probada, el proceso en sí, no sé cuánto tomaba pero, a esa edad a mí me parecían horas, pero horas muy divertidas, no faltaban las bromas del “Ajo” mi primo el bufon, la carrilla casi siempre dirigida al “Pelus” yo creo por eso salió tan cabron, aun así nunca usamos groserías y menos frente a las primas, éramos un desmadre pero eso si con todo respeto. Al final el producto prometido, helado hecho en casa, de manera artesanal, hecho por nuestras manos, hecho con nuestro sudor (seguramente si le caía al helado de vez en cuando), helado hecho a base de diversión, siempre era suficiente para todos incluyendo los tios y primos mas pubertos que se daban su vueltecita, no se si nos quedaba muy chingon o solo era el mendigo antojo, yo me quedo con la primer opción, de ese helado no dejaba ni una cucharada, ya hubiera querido el perro del chetos probarlo algún día, ni madres ese si era digno de acabarse, la presentación era lo de menos, agarrábamos jarros, vasos, o lo que estuviera limpio y a la mano, siempre tratándonos de agandallar el recipiente más grande no se pa que si siempre el pinche chino nos daría la misma cantidad de bolas a todos, era digamoslo asi un socialismo no utópico, todos parejos, todos trabajan, todos tragan, bueno el pinche “geras” si tiraba la hueva pero se le pasaba porque luego nos invitaba las papitas, y ya de adolecente nos presentaba a las nalguitas del pueblo.

Y porque les cuento esto? Porque la semana pasada se lo conté a mi hija de 5 años mientras nos zampábamos un helado de “blueberry” en la banca del parque, mitad pa ella mitad pa mi, mientras eso pasaba me hizo prometerle que haríamos helado, y un hombre cumple sus promesas, ya conseguí todo, no tan artesanal como en el pueblo pero ahí se hará, ayer le mande un MSG en Facebook al chino pa que me refrescara la receta y el conocimiento, justo ahora me llego la respuesta, espero que no venga una acompañada con una refrescada de madre. Mi hija, aquí no tiene primos de sangre pero ya se encargó de invitar a sus primas adoptadas, amigas que hemos conocido en el parque y con las cuales se lleva a toda madre asi como yo me llevo con sus jefes, este Sábado es día de helado, y si las cosas no fallan, ellas se divertirán y lo disfrutaran como yo hacía en el pueblo, las cosas no son como antes, no todas, pero su emoción no solo de ella sino de sus primas, me dice que al menos esta si será muy parecida, eso espero. El HECF? Hacerlo hasta ahora que ya empieza el pinche frio.
Si no les gusto píquenle a la liga del Chilakil.


Liga directa: youtube.com

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de El quesos

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