2011

Opinión sobre la nueva política de comentarios

Antes que todo quiero felicitar al genio que se tardó tanto en considerar que los comentarios absurdos, sin sentido y completamente fuera de lugar no hacían mas popular a su blog.

Ahora, haciendo tantita reflexión, ¿que hace un blog o un portal o una página de Internet popular?; ¿Su contenido?; ¿las aportaciones de sus visitantes?…

Creo que cualquier pregunta puede ser una respuesta a lo que se considere en términos de “hits”, “visitas”, etc. Pero, finalmente; cual es la intención de abrir un foro o un medio en donde se requiere la acción-reacción? ¿es la publicidad (innegable)?, ¿es alguna postura política (¿quien no la tiene?)?, ¿es algún afán personal de hacerse visible (¿para qué?)?

En mi muy personal forma de apreciar el asunto, me parece que si se tiene la iniciativa de abrir un foro, también se requiere de una postura. Tal vez esa postura, como la veo ahora, ha tardado en darse forma. Lo digo así porque las soluciones a tanto caos han tardado tanto que parece que fue premeditado ese asunto.

Me parece muy loable que al final se dé esa postura editorial para tratar de normar el contenido, al menos en el caso de los comentarios que simplemente demostraban la poca penetración en el público pretendido: gente sin otra preocupación mas que aquella intención de hacer mierda cualquier contenido, cualquier propuesta, cualquier intención de llamado a reflexión seria.

Podrán decir que la seriedad no tiene cabida prominente pero no es verdad; la diferencia entre el desmadre y la intención del llamado a la reflexión terminó siempre en confusión absoluta; quien quisiera disentir al respecto se topaba con la falta de seriedad y de la misma forma al contrario. Las fronteras entre reflexión y desmadre estaban insalvables.

¿Qué se gana con ese cambio en la parte esencial y al mismo tiempo tan poco aprovechada? Se gana mucho, se gana una cosa que tienen muchos medios respetables: Credibilidad; quien tiene algo genuino que aportar lo hace, quien no, se expone a lo que el mexicano promedio (y lo digo ajustándome sólo al mercado nacional e inexcluyente de cualquier otra región) considera como una vergüenza; el que la gente considere sus opiniones como faltas de sustento (que al final así es) y que le obligan a prestar atención si el tema es de su atención, de su gusto. Eso mejora el medio, y con verdadera la crítica aporta.

¿Cuales son los retos al tratar de cambiar la linea tan relajada usada con anterioridad? Los visitantes van a ser absolutamente implacables, no van a permitir que alguna aportación esté plagada de errores ortográficos puesto que se les está limitando en términos de observaciones al contenido y una de las cosas que resaltan siempre y primero son la ortografía y después el contenido. Quien esté a cargo de eso debe de ocuparse responsablemente de no degradar las aportaciones como para hacerlas pretexto de burla (para eso tienen “Se Lenguó La Traba“). En lo que respecta al contenido, estoy seguro que ya conocen los retos de analizar un artículo como para saber que tan retador (y no en el sentido de burla absurdo, dejando aparte la primicia del HECF) pueda ser pero en el sentido constructivo de una crítica que hasta quienes sean aludidos puedan considerar como “critica constructiva”. Es decir, ¿cual es la intención de la ironía si no es para recalcar lo absurdo de tal acción y provocar cambio?

En fin. Estas son consideraciones de un servidor. Hagan suyas las que crean convenientes y rechacen las que no les parezcan. O como diría aquél: Cada quien hace de su culo un papalote… jajaja.

P.D.: El único factor de cambio en este mundo es tantito compromiso y si se tiene un poco de ello se tiene mas responsabilidad. SI hay responsabilidad existe el orgullo del cambio no importa cuanto imbécil quiera demostrar lo contrario.

Cortesía de Aarón

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