2011

Denise Dresser: “El Yo pecador de Moreira”

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante vosotros, mexicanos, que he pecado mucho, que endeudé a Coahuila de manera desorbitada con la clara intención de comprar votos en la contienda electoral y dejar la gubernatura en manos de mi hermano Rubén para cuidarme las espaldas.

He pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión, al encubrir información y falsificarla; al engañar a mis acreedores; al nombrar un auditor a modo por ocho años; al manejar las finanzas irresponsablemente; al recibir el estado con 300 millones de deuda y dejarlo con 32,000 millones y 1,300 millones de pago de intereses y una reducción de la calificación crediticia.

Al exigir que, aun con este expediente negro, el gobierno federal eleve las participaciones a los estados 28% o si no, no habrá acuerdos o reformas aprobadas en el Congreso.

Por mi culpa, por mi culpa el PRI aparece como un partido que cuida a quienes violan la ley, que solapa a falsificadores, que protege a los suyos, que mantiene a los malolientes, que cierra filas detrás de la corrupción, que pide “llevar la fiesta en paz”, que grita “guerra sucia” mientras permite la suciedad.

Por mi gran culpa, Enrique Peña Nieto parece comparsa y encubridor y cómplice y protector, y candidato dispuesto a permitir las peores prácticas priistas con tal de llegar a Los Pinos y decir “no se hagan bolas” y seguir permitiendo ilegalidades como las mías una vez que llegue allí.

Por eso ruego a Santa María siempre virgen, que el mío sea tan sólo un escándalo más y no tenga consecuencias, ni sanciones, ni investigaciones, ni responsabilidad política, administrativa o penal. Ni mayor claridad en las finanzas públicas, ni cambios para generar una legislación adecuada sobre las finanzas estatales ni sobre los órganos de transparencia o vigilancia al gasto, o cambios en la selección de quienes están enfrente de los órganos autónomos y de vigilancia.

Por eso ruego a los ángeles y a los santos que sigan permitiendo que estados como Coahuila modifiquen a su antojo los reportes de Ingresos y Egresos, y practiquen la alquimia y la manipulación de las cuentas públicas para hacer obra pública innecesaria y pagar la protección de los medios de comunicación y comprar la popularidad y endeudar a los coahuilenses, generación tras generación.

Por eso ruego a vosotros, hermanos, que sigan votando por el PRI, que sigan otorgándonos victorias, que nos apoyen en estados como Michoacán, que sigan ignorando la forma de hacer política, y negocios privados con bienes públicos que mi partido inauguró y crean que todo es una perversa conspiración del PAN y de Felipe Calderón para golpearme, y digan lo que acordó el PRI en su cónclave en un hotel de Playa del Carmen que costaba 580 dólares la noche:

“Hay que fortalecer a Moreira”. Les ruego que intercedáis por mí ante Dios Nuestro Señor para que este escándalo sea remplazado rápidamente por otro.

Como ocurrió en el caso de Vicente Chaires, mi subalterno coahuilense, que se volvió multimillonario gracias a concesiones de radio y television y todo tipo de oportunidades para hacer negocios que yo le di cuando era gobernador.

Y que los coahuilenses se queden con los brazos cruzados y la boca cerrada ante la violación a la ley a la que yo, Humberto Moreira, los acostumbré.

Amén.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Lorenzo

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