2011

Historia de un delito

Quizá esta aportación parezca un fake, un caso de la Rosa de Guadalupe o de la Señorita Laura…

Ojala lo fuera pero no es así, lamentablemente es muy real. En este post quiero aportarles una visión no solo de la injusticia de la vida, de la mala justicia que se imparte en la sociedad o de la gran falta de valor moral de las personas.

El 19 de junio del año en curso después de festejar el día del padre y el cumpleaños número 33 de mi hermano aproximadamente a las 7.30 pm después de venir de dejar a sus hijos dos vecinos que desde la tarde de ese domingo ingerían bebidas alcohólicas invitaron a mi hermano a beber con ellos, lo cual él se negó, entre insultos y ya subiéndose las palabras por parte de esos vecinos uno de ellos se mete a su domicilio saca una pistola y le dispara a mi hermano en la cara; el cae al piso… Minutos después sale mi padre y hermano para ver que paso al ver la situación mi padre decide llevarse a mi hermano al hospital más cercano en su automóvil.

Mi hermano llega al hospital en paro respiratorio tardan tres minutos en reanimarlo, su estado se reporta critico; mientras tanto en mi domicilio esperamos a la policía la cual llego 40 minutos después, el ministerio publico 4 horas después… Los agresores ya se habían dado a la fuga con ayuda de su familia. Se inicia la carpeta de investigación por lesiones en contra de quien resulte responsable.

Mi hermano en estado crítico, no puede ser trasladado de hospital porque no hay ambulancia de terapia intensiva es tanta la demanda y tan poca la infraestructura tantas personas sufriendo al igual que nosotros; después de horas conseguimos una, se traslada de hospital; dos días después le declaran muerte cerebral, tres días después fallece; el forense en turno dictamina muerte por herida producida por arma de fuego lesionante de cuello con traumatismo cráneo encefálico.

La carpeta de investigación cambia a homicidio, han pasado ya casi 6 meses las autoridades saben los datos del responsable, el juez ya giro orden de aprehensión, la familia que ayudo a escapar a este asesino no puede ser culpada de ayudarlo no existe una ley que obligue a dar datos o castigue por ayudar a escapar, esconder a un delincuente o eso mencionan. Cada que vamos al ministerio publico los agentes judiciales nos pregunta que si no sabemos nada de “oídas” para que ellos sepan algo.

Lo que quiero destacar es que el caso de mi hermano es uno más de cientos de casos que están en un escritorio, pensamos en mi familia que si ellos teniendo el nombre del asesino, ubicados a sus familiares; simplemente no investigan no trabajan. Que pasa con todas aquellas personas que fueron asesinadas por desconocidos ¿están sujetas a resignarse? El caso de mi hermano es uno más de muchos.

Resignarnos con comentarios de la autoridad: “la pena máxima son 50 años pero si pasa 5 años es mucho”, “no se preocupen siempre regresan los asesinos hay que esperar”, “no saben nada no tienen información” y lo malo que si investigáramos por nuestra parte nos dicen que si cometemos un error les daríamos aviso a sus familiares y ellos escaparían, seria nuestra responsabilidad.

Que hacer en esta sociedad donde el caso de mi hermano no es más o menos importante que muchos otros, sino simplemente uno más de las estadísticas de casos que nunca se resolverán, donde está el valor moral de la familia de este asesino que sabe lo que hizo y aun así viven como si nada. Que hacer donde morirse sale más caro que nacer y que es todo un negocio; que hacer donde las personas se pueden morir por falta de recursos en un hospital.

Es difícil creer que pasen cosas tan absurdas en la vida, ya sea por maldad, por destino, por lo que sea… mucha gente creerá que es inverosímil la historia ¿quien le dispara a alguien nada más porque si? Yo respondo si pasa y a nosotros nos pasó.

El nombre del asesino de mi hermano es Alejandro … un día le arrebato la vida a Héctor que dejo dos hijos pequeños y una familia destrozada que lo extraña cada día.

No olvidemos la bondad, la empatía, el amar a la familia; no vivamos acostumbrándonos cada día a las desgracias de la vida como algo normal.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de lizt

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