2012

¿De veras estamos tan solos?

Hace poco, apareció en la TV y en distintos medios de comunicación, una pequeña niña china arrollada por un automovilista, y mas de uno nos indignamos con tan grotesca escena, ya que la indiferencia de los chinos quedo plasmada en video, en donde se ve pasar a mas de uno junto a la niña, y nadie se acercó a socorrerla. La “justificación” que entonces sonaba, es que si un chino sufría un accidente, y otro se acercaba a auxiliarlo, era “presuntamente responsable” del accidente que haya sufrido el herido, según las leyes de ese país.

Bueno, pues ahora vengo leyendo una nota en el periódico en donde sucedió un caso similar hache, en nuestro querido D.F., donde un señor, formado en la fila del banco, comenzó a convulsionarse por estar sufriendo de un infarto, y nadie “deshizo” la fila para socórrelo. Que cosas. Aquí no esta penado ayudar ¡No la chinguen!.

No dudo que exista un video, sé que pronto saldrá a la luz pública, por lo pronto no me queda mas que exclamar ¡Hazme el rechingado favor!

Pasaban las nueve de la mañana y Julián Tives León, de 60 años, ya hacía fila para hacer un trámite en un banco al sur de la ciudad.

A esa hora, la sucursal bancaria ubicada en avenida División del Norte número 1509 ya estaba repleta; muchos usuarios se mostraban impacientes por llegar a la ventanilla para también realizar alguna gestión financiera. De pronto Julián se llevó las manos al pecho. Pasaron sólo unos instantes y se desplomó.

Comenzó a agonizar sin que nadie lo auxiliara. Indiferentes funcionarios y clientes del banco apenas y lo veían de reojo, mientras Julián Tives sufría espasmos que lo hacían convulsionarse, según algunos testigos.

Pese a lo dramático de la escena la indiferencia dominó. Nadie hizo nada.

Apenas un guardia de seguridad se acercó a aquel hombre que yacía en el piso, abandonado a su suerte y encarando a la muerte.

Julián no recibió la ayuda que en ese momento reclamaba su cuerpo. Su corazón se detuvo, ahí murió ante la indiferencia de quienes hacían fila para cumplir con su trámite bancario.

Su cuerpo fue cubierto con una sábana azul en el interior del banco y aún ahí tirado en el piso continuó con su operación normal, como si nada hubiera pasado, sólo unos pocos clientes se salieron ante la escena.

Enlace: http://www.eluniversal.com.mx/notas/820088.html

Cortesía de El iluminado

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