2012

El Presidente de la Propina

El sexenio de Felipe Calderón que se había prometido como el sexenio del empleo, se convirtió en el sexenio de la propina. De manera escandalosa han aumentado en las principales ciudades del país fenómenos callejeros como los limpiaparabrisas, viene-vienes, franeleros, valet parking, tragafuegos, malabaristas, payasos, vendedores, etc. se han vuelto parte habitual de la escena urbana, cruceros, calles y avenidas importantes. Parques públicos, bancos, restaurantes, centros comerciales y en general lugares de alta afluencia de personas se han vuelto “propiedad” de estas personas. Todos ellos con un común denominador: viven (o mas bien sobreviven) todos de las propinas que les damos el resto de las personas.

Muchos de ellos son jóvenes con bajo o nulo nivel educativo, madres solteras, personas con capacidades diferentes y de la tercera edad, que a falta de verdaderas oportunidades de empleo se ven en la necesidad de salir a la calle a ganarse la vida.

Este mal necesario (en algunos casos) es un problema de tipo económico, social y de seguridad pública. Económico pues ese gran número de personas no son parte de la fuerza laboral, no realizan actividad productiva alguna y por ende no generan impuestos, de alguna manera nos cuestan a todos pues requieren de servicios públicos (transporte, salud, etc) pagados por nuestros impuestos. Social, porque finalmente son parte de nuestra sociedad, personas, padres, hijos o hermanos, están con nosotros y tienen derecho a ganarse a una vida digna, al sustento diario y al no haber mejores oportunidades de trabajo salen a las calles en busca de el. Y de seguridad pública, porque también muchas de esas mismas personas son jóvenes delincuentes que han encontrado en esas actividades un modo de vida fácil, sin obligaciones y libre de responsabilidades, pero cuando no reciben “la propina” se violentan y agreden a los ciudadanos, sin mencionar que muchos de ellos son precisamente los candidatos perfectos para ser recluidos por el crimen organizado.

La solución se antoja sencilla: Generar más empleos. Pero con un sistema diseñado para no producir lo veo muy complicado. La carga impositiva del país evita a toda costa el establecimiento de nuevas empresas productivas y generadoras de empleos. Un legislativo que trabaja totalmente al margen de los acontecimientos del país, pareciera que viven en un eden que definitivamente no es México. Y una guerra contra el crímen organizado que lejos llegar a ganarse provoca el cierre de empresas y aleja la inversión extranjera. En un México está paralizado por todos los frentes, sin inversión y con poca educación, incapaz de dar empleos bien remunerados siquiera a los miles de profesionistas que actualmente se encuentran sin hacer nada. ¿Cómo esperamos reducir la cantidad de personas que viven de la propina?

Estamos a menos de un año de que salga Calderón, un nuevo presidente ocupara su lugar y tendrá en sus manos la oportunidad de ser (ahora sí) el presidente del empleo. Grandes proyectos se quedaron en puerta y bastante presupuesto sin ejercer, al menos no en obra pública, esa que genera empleos de verdad.

Esperemos que cualquiera que resulta ganador de estos tres pelados (Vázquez Mota, Peña Nieto o López Obrador ) en la próxima contienda electoral, sea el verdadero presidente del empleo que no’mas núnca llegó. Mientras tanto… a dar propinas.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de El Tlatoani del Barrio

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
354 Comentarios en “El Presidente de la Propina”