2012

Apuntes de un soldado

Me encontré en un foro, todopormexico.com (un sitio para entusiastas de las Fuerzas Armadas y Policiacas de México) , esta carta que relata hechos que supuestamente acontecieron hace algunos ayeres, no se que tanta veracidad contenga, así que aquí se las dejo a su criterio.

Estimada Paulina Peña Pretelinni.

Hoy te hago llegar un respetuoso saludo, considerándote una menor de edad, en todos los sentidos. Créeme que he estado pensando, masticando y tratando de soportar una especie de indiferencia, pero por más opciones en las que hago el intento no logró encontrar la vía adecuada para soportar y superar la situación que ya considero difícil. Vamos, qué te pareciera que mi carta comenzara con la siguiente expresión: ¡¿Qué te pasa, hija de tu puta madre?! Te lo digo porque el día de hoy, tuve que golpear duro el maniquí de la terapia, hasta dejar mis nudillos morados y casi sangrando. Mi médico tratante me dice que es una vía saludable para desahogar las impotencias y sacar todo el conjunto de energías negativas que nos dominan en estos días; supuse que el maniquí, era tu padre, el sr. Enrique Peña Nieto, precandidato de las oligarquías y aristocracias que siempre han traicionado a nuestra Patria; la llamo así, porque para mí éste país, sus leyes y su gente han sido y son todo para mí, por el simple hecho de que soy Soldado, forjado en los caminos más amargos y ásperos de la vida, algo a lo que no te podrías acercar ni siquiera con la imaginación, dado que sus últimas demostraciones públicas, nos dicen a leguas que toda tu familia son renuentes a la cultura, la literatura principalmente, que es una vía por la que podemos acercarnos tanto a la grandeza como a la miseria humana. Me explicaré un poco mejor.

Quizá te preguntes ¿Por qué un pendejo Soldado al igual que un proletario, me dice estas cosas?

Existen infinidad de razones y motivos, la principal de ellas es que en un estado, cuya sociedad se compone de ideas plurales, tanto el proletario como el soldado, son producto de las demandas sociales, pero más allá de eso, también son las orillas a lo que nos ha arrojado el grupo de oligoaristócratas, justo al que pertenece tu padre; es decir no hemos tenido la oportunidad que la Patria nos debería otorgar, precisamente porque la gente como tu padre nos han expoliado todo lo que la bondad nacional nos podría proporcionar como oportunidad de ser lo que queremos y no la única opción que nos dejan. Soy soldado y quizá no me recuerdes, porque fue hace como siete años que me arrojaste helado al uniforme, y todo pareció ser una gracia; pero haz de saber que el uniforme es algo consagrado para un Soldado, porque en él nos va la vida, es en el uniforme donde manifestamos nuestra voluntad de servir a México, con todo lo que implica, así que es la segunda vez que me insultas de manera personal, además que el término “hija de tu puta madre”, es algo común en el léxico netamente castrense, máxime cuando recibimos un insulto doble, venga de donde venga; a lo que voy es que en el plano conceptual soy igual que un “prole”, porque nos debemos más a una circunstancia que a una causa.

Vine al Ejército por hambre, es cierto, pero también porque una parte de mis haberes fueron robados (por si no entiendes qué significa expoliar) por el grupo al que pertenece tu padre, el sr. Enrique Peña Nieto; pero además de eso, “hambre” no es solo una palabra, es algo que se ha de soportar en el cotidiano del “prole” como del soldado, por eso mi decir que la realidad no acerca a tí ni siquiera en la imaginación. Reconozco que eres una menor de edad y que la frase fue acuñada por tu novio, algo que a la luz del análisis lógico nos dice que no tienes la capacidad intelectual ni para crearla ni para aceptarla, salvada sea la disculpa, llegada tardía y gestada en el consejo de tus allegados, pero, estimada Paulina, las cosas no son tan simples como tú las crees, para nosotros el hambre, la angustia, un poco la desesperación, son nuestras realidades, algo que no nos conmueve tan fácilmente.

Debo admitir que te estoy agradecido, porque después del suceso aquel del helado, donde por cierto fui llamado “pendejo”, al mostrar mi irritación por la mancha de la fresa en mi uniforme, solicité mi incorporación a la unidad a la que pertenecía, y mi coraje ha sido tanto que el asunto fue remitido a una evaluación psicológica, de la cual resultó que no estoy apto para ser guarura de hijos de puta políticos, como tu padre; en ese sentido me es más grato y satisfactorio estar cerca de la “prole”, de la gente honesta y trabajadora, que todos los días se levantan con la mirada en la fe de sus hechos, en la creencia de que con su enorme esfuerzo contribuyen a construir un México mejor, sentirme dispuesto a defender hasta con la vida, a las abnegadas madres mexicanas, que pasan toda la mañana soportando el látigo del castigo para poder llevar a los hijos a la escuela y tenerles aunque sea el más humilde de los platillos aderezado con la calidez del hogar; eso nunca lo sabrás, no lo haz sabido y jamás lo comprenderás. Veraz. Todo lo que tienes y que te ha dado tu padre, el sr. Enrique Peña Nieto, ha sido producto de actos deshonestos, de robos, de asesinatos que ni la peor de las mafias se atreve a formular, porque la mafia cimentada en códigos de honor tiene la virtud de avisar al súbdito que le es incómodo y que va a eliminar, te lo digo por lo del caso Colosio, ocurrido cuando tú todavía no nacías, pero en el que tu padre ya comenzaba acumular el producto de los juegos tramposos en los que siempre se ha solazado la oligoaristocracia, a la que pertenece tu padre. Te recomiendo que de hoy en adelante (ya pronto serás mayor de edad, constitucional y biológicamente), antes de llevar el shushi a la boca (dicen los que te conocen de cerca que lo prefieres al pan y a las odiosas tortillas), reflexiones un poco acerca del origen de ése bocado, que no tiene nada de honesto (me daría por bien servido con que el 10% del patrimonio de tu padre, tuviera el origen honesto que tiene el patrimonio del “prole”), pues tanto lo que te llevas a la boca, lo que vistes, lo que calzas y, apurando el ánimo, hasta lo que respiras, es producto del robo y la traición a la gente de bien, que con dignidad forman parte del “prole” y que en nada envidiamos a tu padre.

Con aprecio, te lo dice un Soldado que ya está harto de gente como ustedes, que cada día se ve obligado a apuntar sus armas hacia los traidores de la patria, como tu padre…

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Brion

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
345 Comentarios en “Apuntes de un soldado”